Historia del derecho Mexica

EL DERECHO MEXICA

¿Cómo era el derecho en la cultura mexica?

Abstrac

No existe hombre que viva fuera de la ley, ni ley que exista fuera del hombre. Desde su aparición sobre la tierra, el humano ha creado distintas formas de regir su conducta tanto personal como en lo común, tratando de tener un plena convivencia con sus semejantes. Las culturas antiguas son la base de estas normas. El Impero Mexica no es la excepción, por el contrario, cuando los conquistadores llegaron a México no trajeron la civilización, pues ya la había y en ella las diferentes normas que regían al pueblo Mexica. En este texto encontraremos brevemente la descripción de algunos puntos del derecho Mexica como lo son, el derecho público, familiar y penal, con base principalmente en códices y crónicas, tratando de responder lo mejor posible la pregunta ¿Cómo era el derecho en la cultura Mexica?

 

Introducción.

Tratándose de culturas en vías de transformar su escritura pictográfica en fonética, no es sorprendente encontrarnos códigos que nos informen sobre su derecho como lo es el código de Hammurabi (uno de los conjuntos de leyes más antiguos que se han encontrado y de los únicos ejemplares mejor conservados de este tipo de documento creados en la antigua Mesopotamia y en breves términos se basa en la aplicación de la ley del Talión a casos concretos[1]). Sin embargo en el holocausto del Imperio Mexica, pareciera que se presenta un modelo codificador, pero solo para uso de los jueces y no para la orientación del pueblo. Una explicación es que las leyes era manifestadas en costumbres ligadas a la religión, “tan conocidas por todos que no había necesidad de escribirlas”.[2] Fuentes que nos brindan información acerca de este derecho son los códices y obras de algunos indígenas entre los que sobresalen:

El Códice de Mendocino[3], realizado por indígenas mexicas en el cual nos brindan información desde 1325, referente a tributos, derecho procesal, penal y una detallada biografía de Moctezuma II; las obras de historiadores como Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, Juan Bautista Pomar, entre otros. Las descripciones hechas por los españoles de las primeras generaciones: conquistadores, funcionarios y personas ligadas a la iglesia. “Desgraciadamente ni los indígenas ni los frailes eran juristas, y a menudo sus descripciones sobre el derecho indígena se fijan solo en ciertos aspectos pintorescos.”[4]

 

Derecho Público Mexica

Para el derecho público mexica la política era la de no quitar a los pueblos subordinados su propia forma de gobierno, lo importante fue, que el tributo llegara en forma convenida. Los mexicas tenían una cultura más desarrollada en comparación a la chichimeca y prueba de ello es su organización social en clanes. Estos clanes llamados calpulli, eran grupos de familias emparentadas entre ellas que vivían en un sistema patrilineal, no exogámico de residencia patrilocal[5].

Vivían en democracia aparente, bajo un gobierno de consejo de ancianos, con sus propios dioses, formaban unidades militares y con propiedades colectivas. Hacia abajo estaban divididos en tlaxicallis; hacia arriba divididos en cuatro campans, el conjunto de los campans, se sometían a un líder llamado tenoch que a su vez era asistido por nueve jefes[6].

El tenoch tenía autoridad limitada a lo militar ayudado por un consejo de representantes de los calpulli, pero más tarde cayeron en la tradición: una nación respetable necesitaba un rey que fuera descendiente de Quetzalcóatl, de esta manera Acamapichtli hijo de una hija del rey de Culhuacan quien era descendiente de Quetzalcóatl, fue nombrado rey. A él se le dieron varias hijas de los nobles como esposas y de esta forma se creyó que la sangre de Quetzalcóatl había sido difundida en la nobleza Mexica[7].

El poder del primer rey pasó a su hijo y luego al hijo de este que más tarde fue asesinado y con ello el fin de la primera etapa de la monarquía Mexica.  El siguiente rey comenzó una gran reforma en cuanto a lo político y social, estableciendo el principio de que los nobles podrían recibir tierras propias pudiendo heredarlas al morir, contrario a los que no eran nobles quienes podían recibir  en usufructo parcelas con la condición de cultivarlas debidamente y no podían heredarlas[8].

Con Izcoatl, termina la era de la herencia del trono de padre a hijo. Ahora al lado del rey había una curia regis de entre unos 12 a 20 nobles compuesto por representantes de los calpulli, más tarde se formó un consejo supremo de cuatro consejeros permanentes quienes para designar al próximo rey debían tener en cuenta la opinión de militares y ancianos, igual que al cihuacoatl, quien era como un segundo rey, emperador en materia militar, tesorero, sumo sacerdote y presidente del tribunal superior. El consejo supremo correspondía a una división de la nobleza en cuatro órdenes, estas órdenes se consideraban ofendidas si no se les tomaba en cuenta. De esta manera el consejo supremo, los representantes de los calpulli  y el cihuacoatl, mermaban la autoridad del rey[9].

La tenencia de la tierra pertenecía al derecho público, era la base de su poder, y solamente dentro de un círculo limitado de influyentes había una forma de tenencia que se parecía a nuestra propiedad privada. Algunas tierras servían para el sostenimiento del rey y otras para los nobles durante el tiempo de sus funciones, otras pertenecían a los nobles pero de manera hereditaria, y estas tierras solamente podían ser vendidas a otros nobles. Los calpulli, tenían tierras en común, repartidas en parcelas que eran cultivadas por familias individuales, dentro de las cuales se transmitían sucesoriamente, para conservar el uso de las parcelas mientras el cultivo no fuera abandonado por más de dos años[10].

La guerra estaba reglamentada consuetudinariamente, excluido el ataque sorpresa, la declaración de guerra tenía que hacerla el rey, a veces previa consulta de los ancianos y guerreros. El sistema bélico no solamente quería obtener tributo de las tierras conquistadas, sino prisioneros para sacrificio. Los tributos mexicas generalmente eran el producto de las guerras, dieron lugar a una administración fiscal en especie, hubo una pirámide de cobros a cargo de los calpixqui, cuyo resultado neto llegaba finalmente a los almacenes públicos. La deshonra desde un calpixqui, era castigada con la muerte[11].

En lo referente a clases sociales debemos decir que la nobleza se heredaba, sin embargo, había una enorme capilaridad ya que por hazañas bélicas, un plebeyo podía subir a la nobleza.  Encontramos a los sacerdotes en el segundo peldaño, quienes intervenían en importantes decisiones políticas, se dedicaban al culto pero también a la educación de nobles y de la masa, eso sí, cada uno por separado[12].

Los comerciantes gozaban de un puesto privilegiado, eran herederos con rasgos militares. Lo curioso era la reglamentación mercantil ya que solamente ofrecían sus mercancías en lugares oficiales, además de que había un control oficial de los precios. Además de heredar la posición de comerciante, la corte podía otorgar a un individuo las llaves para entrar en esta clase social privilegiada[13].

El comercio tenía sus propios tribunales integrados por 10 o 12 jueces quienes se encargaban de la reglamentación propia de los mercados, el robo en el mercado por ejemplo, era castigado más severamente que el robo en común, además vigilaba que de las ganancias de los mercaderes una gran parte fuera entregada al rey. Después tenemos a los artesanos, y enseguida al agricultor, quienes estaban organizados en calpulli, gozaban de una parcela y tenían derecho a usar terrenos de uso común mientras no descuidaran sus parcelas por más de dos años. Debían trabajar en los terrenos destinados al pago del tributo, eran obligados a hacer servicio militar. Dentro de los calpulli hubo jefes por cada 20 familias, y jefes superiores por cada 100, quienes ejercían una vigilancia moral y policíaca[14].

Por último encontramos a los esclavos, la esclavitud se adquiría por ser prisionero de guerra, de la venta de un hijo solamente que el padre demostrara a las autoridades evidente miseria y más de 4 hijos, un plebeyo podía auto venderse, algunas familias acordaban con un noble un esclavo perpetuo para pagar sus deudas y rolaban a este de vez en cuando entre los mismos miembros de la familia, había delitos que también causaban como castigo la esclavitud. Algunos esclavos obtenidos mediante actos bélicos eran sacrificados[15].

Más tarde con la nueva reglamentación bajo el régimen de Netzahualpilzintliel, el hijo de un esclavo nacía libre, se podía liberar a un esclavo si se casaba con el dueño o dueña, pagando sus deudas, por disposición del dueño al morir, al escaparse del mercado de esclavos y pisar excremento humano, por alcanzar asilo en el palacio del rey[16].

 

El derecho familiar

Era fijado por tradiciones, el matrimonio era poligámico, pero una esposa tenia la preferencia sobre las demás, era costumbre casarse con la viuda del hermano, el matrimonio era considerado un acto formal con infiltraciones religiosas. Hubo matrimonios por rapto, venta, y se celebraban bajo condición resolutoria o por tiempo indefinido. Los condicionales duraban hasta el nacimiento del primer hijo, después la mujer decidía si quería un matrimonio ‘por tiempo indefinido[17].

Se divorciaban con intervención de autoridades, si se comprobaba incompatibilidad, servicias, incumplimiento económico, esterilidad, pereza de loa mujer etc. El culpable perdía la mitad de sus bienes, los hijos se quedaban con el padre y las hijas con la madre, la mujer divorciada o viuda tenía que esperar un tiempo para volverse a casar. La mayoría optaba por la separación de bienes, combinada a veces con la necesidad de pagar un precio por la novia[18].

La patria potestad implicaba el derecho de vender como esclavo pero no de matar y terminaba con el matrimonio del hijo o la hija. En materia de sucesiones la figura masculina excluía la femenina[19].

 

El derecho penal

En el derecho penal mexica la pena de muerte es la sanción más corriente en las normas legisladas, además de algunas demasiado crueles y hasta circenses. Otras eran caer en la esclavitud, mutilación, destierro definitivo o temporal, obviamente dependiendo de la gravedad del delito[20].

El homicidio era castigado con la pena de muerte, salvo si la viuda abogaba por esclavitud. El hecho de que el homicida hubiera encontrado a la víctima en flagrante adulterio con su esposa, no era una atenuante. El alcohol fue muy restringido, los indios andaban inermes, salvo pequeñas excepciones[21].

Había un gran rigor sexual, con pena de muerte para incontinencia de los sacerdotes, homosexualidad (ambos sexos), violación, estupro, incesto y adulterio. El respeto a los padres era esencial, el faltarle a uno de ellos era castigado, algunas veces con la muerte[22].

La embriaguez publica era castigada, excepto en fiestas, y a los ancianos, los nobles que se embriagaban en circunstancias agravantes, incluso se hacían merecedores de la pena capital.  Entre los mexicas el derecho penal fue el primero que en parte se traslado de la costumbre al derecho escrito[23].

Hubo una jerarquía de tribunales mexicas comunes, desde un juez electo popularmente por año que se encargaba de asuntos menores, y para asuntos mayores existía un tribunal de jueces vitalicios, pasando por un sistema de apelación ante el tribunal del monarca que se reunía cada 24 días[24].

Existía una justicia especial para los sacerdotes, para asuntos mercantiles, familia, milicia, asuntos tributarios o referentes a ciencia y arte.  Los casos muy graves eran transferidos a juntas de 12 jueces del palacio quienes se reunían cada 12 días. Cada 80 días los jueces menores tenían una junta de 20 días con el rey para asuntos fuera de lo común[25].

El procedimiento era oral, a veces mediante jeroglíficos, las principales sentencias eran registradas mediante pictografía. Un proceso no duraba escasos 80 días, y posiblemente los entonces llamados teplantoatani fungieran como un abogado lo hace hoy. Las pruebas eran la testimonial, la confesional, presunciones, careos, a veces la documental y posiblemente el juramento liberatorio. En los delitos más graves, el juicio era sumario y con menos facultades para la defensa[26].

 

Reflexión Personal

Los tribunales aztecas surgieron como desenlace natural para la etapa primitiva de auto tutela[27], de tal modo que los juzgadores se encontraban revestidos de la facultad jurisdiccional otorgada por el estado para dirimir las controversias suscitadas entre los miembros de la comunidad.

El pueblo mexica fue una de los mejores organizados de manera política y social en la época precolombina; debido al control que ejercieron sobre otras comunidades alcanzaron un desarrollo formidable y como derivación lógica impusieron su sistema jurídico-político, de tal forma que la influencia que ejercieron sobre aquellos núcleos fue determinante.

El derecho nace desde el momento en el que el hombre decide agruparse ordenadamente y regir su convivencia adecuándola a normas permanentes, entre los aztecas la aplicación invariable y rigurosa de estas reglas propicio entre los miembros de la sociedad el respeto incondicional a las instituciones jurídicas y temor a una sanción ejemplar. A sabiendas de un castigo trascendente, prefirieron ser fieles al orden y a los patrones sociales, pues conocían bien los límites de su propia cosmovisión; reservados para una mejor vida después de concluida la terrenal, decidieron no transgredir el orden social en aras de conseguir las benevolencias de las deidades.

Al describir las instituciones judiciales mexicas se hace una reminiscencia obligada del México prehispánico, que reviste puntos de interés para el jurista e historiador; evidentemente por el grado de desarrollo que alcanzaron en comparación con otras culturas de Mesoamérica, se llega a afirmar constantemente el asombro de los conquistadores europeos ante el sistema de administración de justicia de esta administración.

Los pueblos del Valle de México dieron especial importancia a su organización judicial, basta con decir que la elección de los juzgadores de primera instancia estuvo guiadas por las cualidades del mismo. Formados con los valores más altos, los jueces estaban destinados a resolver los asuntos planteados ante ellos, bajo la consigna de ser funcionarios honorarios y ejemplares para la comunidad, so pena de ser castigados con mayor severidad en comparación a sus conciudadanos.

El derecho prehispánico se significo por su amplio orden común y bienestar general, desde un análisis holístico se aduce la importancia del sistema jurídico azteca, revestido de dureza y rigor, y como consecuencia natural de ello, una administración de justicio que no perdió aquellas propiedades.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFIA GENERAL

Bandelier, A. “On the social organization and mode of government of Mexicans”, Cambridge, 1879.

Bravo Ugarte, José “Historia de México, elementos prehispánicos” 1951

Castañeda De la Paz María. “Tira de la peregrinación y ascendencia Chichimeca de los Tenochca”, La, Journal de la société des americaniste. Num. 85.

Cervantes, Javier de, “Apuntes personales de su curso de historia de derecho Mexicano 1952

Códice Mendocino “Antigüedades de México” SHCP interpretación de J. Corona  1956

Esquivel Obregón, T. “Apuntes para la historia del derecho en México” 1937 tomo I

Flores García, F. “Administración de justicia en los pueblos aborígenes de Anáhuac”,  México 1965.

Floris Margadant, Guillermo  “Introducción a la historia del derecho mexicano” editorial Esfinge edición 2010 México D.F.

H. Alba, Carlos “estudio comparado entre el derecho azteca y el derecho positivo de México” 1943

Köhler, J. “el derecho de los Aztecas” Tradc. Carlos Rovalo México 1949 Tomo V núm. 1 y 2

Macedo, Miguel “Historia del derecho penal mexicano” 1931

Marín, D.J. “Causas Civiles y Criminales en los Tribunales del Valle de México” UNAM 2008.

Mendieta, Fray Jerónimo de, “Historia Eclesiástica Indiana”, México 1945 vol. 1.

Mendieta y Núñez, Lucio “El problema agrario de México” 1946

Román, José Luis. “Introducción al Estudio del Derecho” edit. UNEDL 2010 Guadalajara.

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Torquemada, Fray Juan de, “Los Veinte ivn Libros Rituales i Monarchia Indiana.”

Toscano, Salvador “Derecho y organización social de los aztecas” México

Villalpando, J. Manuel “Historia de México a través de sus Gobernantes” Edit. Planeta  2009.

Zorita, Alonso de “los señores de la nueva España” Unam Biblioteca del estado 1936


[1]José Luis Román. Introducción al estudio del derecho. Guadalajara: Undel, 2010. Pag 32

[2] Guillermo Floris Margadant. Introducción a la historia del derecho mexicano,  editorial Esfinge edición 2010 pág. 23, México D.F.

[3] Actualmente se encuentra en Oxford.

[4] Guillermo Floris,  op cit., p.24.

[5] Salvador Toscano “Derecho y Organización Social de los Aztecas” México, pag. 18

[6] Ibidem

[7] Guillermo Floris, op. Cit. Pag. 28

[8] J. Köhler “el derecho de los Aztecas” traduc. Carlos Rovalo México, 1949 tomo XV Núm. 1 y 2 pág. 25

[9] Alonso de Zorita “los señores de la nueva España” Unam Biblioteca del estado. 1936 pág. 19

[10] Vicente Riva Palacio “ Resumen integral de México a través de los siglos” 1950 pág. 58

[11] José Luis Roman, op. Cit. Guadalajara Unedl 2010 pág. 45

[12] Salvador Toscano op. Cit. México pág. 32

[13] Vicente Riva Palacio op. Cit. 1950 pág. 72

[14] Ibidem

[15] Guillermo Floris op. Cit. México 1971 pag. 35

[16] Alonso Zorita op. Cit. Unam Biblioteca del estado 1936 pág. 29

[17] T. Esquivel Obregón “Apuntes para la historia del derecho mexicano” 1937 Tomo I pág. 384

[18] Caros H. Alba “Estudio comparado entre el derecho azteca y el derecho positivo mexicano” 1943 pág. 15

[19] Ibidem

[20] Carlos Rovalo y Fernández “revista jurídica de la escuela libre de derecho” 1924 pág. 38

[21] Miguel Macedo “historia del derecho penal mexicano” 1931 ag. 57

[22] Ibidem

[23] Códice Mendocino “antigüedades de México” SHCP Interpretación de J. Corona N. México 1951 pág. 32

[24] Caros Rovala op. Cit. 1924 pág. 42

[25] Códice Mendocino op. Cit. SHCP Interpretación de J. Corona N. México 1951 pág. 36

[26] Guillermo Floris op. Cit. México 1972 pág. 32

[27] Manera violenta de solucionar los litigios.

Acerca de Héctor Valadez
Estudiante de Historia que ya estudió Derecho, Filosofía y Psicología. Profesor de Geografía, Historia y Formación cívica y ética en el Centro Educativo Juan Sebastián Bach

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