El Avenimiento y la Evolución Histórica del Imperio

El avenimiento y la evolución histórica del imperio

Tránsito de la República al Imperio

Tradicionalmente se fija en el año 27 aC. la instauración de un nuevo sistema político romano que es el Principado que fue iniciado por Augusto y que después abre camino hacia el Imperio absoluto.

Podemos citar como factores conducentes a la crisis de la república e instauración del principado los siguientes:

1.- La guerra social de los años 90 a89 aC. fue una autentica guerra civil promovida por los latinos que se encontraban privados de los derechos políticos de los ciudadanos romanos contra Roma.

2.- Las insurrecciones de los esclavos cuyas condiciones de vida habían empeorado sensiblemente en los dos últimos siglos de la República. Citar las guerras serviles sicilianas del 136 al 104 aC. y la revuelta de Espartaco de los años 73 a71 aC.

3.- Otro factor lo constituyen las mismas guerras civiles y la atribución a los comandantes victoriosos de una serie de poderes extraordinarios que tienden a aproximarse al poder personal y que por tanto vulneran la legalidad republicana.

De este modo podemos decir que Cayo Mario contando con el apoyo de sus legiones se hizo nombrar cónsul ininterrumpidamente de los años 104 a100 aC. frente a Cayo Mario que era el responsable de la corriente democrática, Cornelio Sila después de sostener una guerra civil contra la facción democrática capitaneada por Mario se atribuye por virtud de una lex Valeria del 82 aC. una dictadura ilimitada.

Esta dictadura vulneraba el periodo semestral de la dictadura republicana. Se atribuye además el Imperium Maius, la desvinculación de la provocatio por tanto la oligarquía y eliminó cualquier legislación de tipo democrático que databa de la época de los hermanos Graco. En definitiva con su ordenamiento se intentó resucitar la vieja república oligárquica en la cual todos los resortes del poder estaban en manos del Senado.

Siguiendo estos pasos trazados por Mario y por Sila y después de la abolición de las leyes conservadoras de Sila, el poder inicialmente se lo repartían Gneo Pompeyo Magno y Licinio Crasso, los cuales después de presentarse en Roma con sus tropas victoriosas son elegidos cónsules en el año 70 aC. Con posterioridad y después del acuerdo secreto del año 59 aC. y que se hizo público en el 56 aC. entre Pompeyo, Crasso y Julio Cesar el gobierno de la República se reparte entre estos 3 hombres y surge el 1er Triunvirato , por virtud de este acuerdo Crasso obtenía el gobierno de la Siria en donde murió en el año 53 y a Cesar se le prorrogaba por un quinquenio el gobierno que ya le había sido atribuido sobre la Galia y la Ilyria que es una región en la actualidad coincidente con el Norte de Albania.

Fallecido Crasso , Pompeyo que se había erigido en cabeza de partido aristocrático que los optimates propone con el apoyo del Senado una serie de leyes contra Cesar que marcha sobre Roma.

El Senado amenazado propone un Senatusconsultum ultimum por cuya virtud se pone en manos de Pompeyo la defensa de la República y se enciende de este modo una guerra civil de la cual sale vencedor Cesar en el año 48 después de la batalla de Farsalia.

A partir de entonces Cesar gobernó con una suma de poderes mucho mayor que el de los magistrados republicanos y aparece con una especie de jefe del partido democrática contra la nobilitas senatorial cuyo representante había sido Pompeyo. Cesar acaba asesinado la Idus de Marzo 15 de Marzo del 44 aC. víctima de una conspiración del Senado.

Finalmente otro de los factores que envuelven la crisis de la República son las luchas políticas entre optimates y populares o desde un punto de vista más simplificadas las luchas políticas entre un partido aristocrático o conservador y uno democrático.

 Augusto

Al caer asesinado Julio Cesar en marzo del 44 aC. había previamente instituido en su testamento como heredero a su sobrino nieto Cayo Octavio y le nombró al propio tiempo como hijo adoptivo. Octavio en virtud de esta adopción testamentaria toma el nombre de su padre adoptivo haciéndose llamar Cesar Octaviano . Hacia el año 44 aC. el Senado desconfiando de Marco Antonio , lugarteniente de Cesar , por considerarlo el más peligroso de los cesarianos , pensó que Cesar Octaviano era el defensor más indicado contra Antonio y en consecuencia otorgó a Octaviano el imperium de interpretar, admitiéndole en el Senado y le dispensó de los plazos legales para acceder a las magistraturas.

De este modo Octaviano alineado provisionalmente con el Senado y los Cesaricidas y vence a Marco Antonio en Módena y es elegido cónsul el 19 de Agosto del año 43 aC.

No obstante, después de la aprobación de una lex Pedia para la persecución de los asesinos de Cesar Octaviano se aproximan nuevamente a Marco Antonio y también se aproxima al Lépido que era otro general cesariano y el 27 de noviembre del año 43 aC. queda sancionado legalmente entre los 3 el 2 triunvirato.

Los triunviratos aplastan a los asesinos de Cesar y se reparten las provincias. A Marco Antonio le corresponde las provincias orientales, a Octaviano las occidentales y a Lépido las africanas.

En el año 36 aC. Octaviano destituye a Lépido en el cargo del triunviro y después de vencer a Marco Antonio en la batalla del Actium en septiembre del año 31 aC., se hizo dueño absoluto del Estado y declaró haber recibido poderes extraordinarios en virtud de un procedimiento no constitucional la Coniuratio Italiae.

Ya desde el año 38 aC. Octaviano había asumido el titulo de Imperator que en la tradición republicana era el titulo con el que los soldados aclamaban al general victorioso. En la sesión del Senado el 13 de enero del 27 aC. Octaviano renuncia a sus poderes magistratuales ordinarios y en agradecimiento el Senado le confiere el titulo de Augustus y le ruega que continúe dirigiendo el Estado.

Del 27 al 23 aC se hace elegir cónsul , en el año 23 aC. Augusto renuncia al consulado y a cambio obtiene 2 poderes fundamentales ambos vitalicios sobre las que basará el nuevo régimen político del Principado:

– La potestas tribunicia con la que aún sin ser tribuno de la plebe contaba con la intercessio o contra cualquier acto de un magistrado, sin que este pudiese a su vez interponer la intercessio al princeps. Potestad esta cuyo uso no quedaba limitado al pomerium sino que comprendía todo el territorio sometido a Roma.

– El imperium proconsulare que colocaba a Augusto por encima de los demás magistrados y sin límite de tiempo ni de territorio. Con posterioridad se le concedería a Augusto el derecho de Comendatio , es decir, recomendar a los candidatos para las magistraturas. Como también la nominatio que es el derecho de examinar las cualidades requeridas para ser elegible.

Finalmente en el año XII aC. le fue atribuida la suma dignidad sacerdotal, se convirtió en ponticifex maximus siendo a sí mismo venerado como un dios en Egipto y otras provincias.

 Definición jurídica del principado.

El principado es un régimen político que duró 3 siglos en concreto hasta el emperador Diocleciano a quien se atribuye la instauración de una monarquía de tipo absolutista, el Dominado.

Con respecto a la definición jurídica del principado, se han propuesto varias soluciones:

*  Augusto habría restaurado y reforzado la constitución republicana, después de los atentados a la misma, como consecuencia de las guerras civiles y de los intentos del poder personal.

* El principado todavía no era monarquía sino una magistratura en la cual el princeps sería un magistrado que comparte el poder con el Senado.

*  Augusto bajo la apariencia de instaurar la República, instauró en realidad una monarquía , es decir, un poder personal al cual se sometían todos los poderes del Estado. No obstante no instauró un régimen monárquico absolutista como lo prueban diversos datos como el respeto formal por el Senado y asambleas, así como por las libertades individuales y en ello se distingue precisamente el principado del dominado.

La sucesión de Augusto

A la muerte de cada princeps al no admitirse en la constitución romana el principio dinástico, el poder volvía teóricamente a los órganos formalmente titulares del mismo, esto es al pueblo y al Senado.

A pesar de ello la sucesión de Augusto se movió dentro de un circulo familiar, sucediéndole su yerno Tiberio en el año 14 dC. A este último le sucede su sobrino nieto Calígula en el 37 dC. y a este finalmente le sucede su tío Claudio en el 41 dC.

Esta dinastía Julio Claudia que parte de Augusto finaliza a la muerte de Nerón en el 68 dC.

La administración imperial.

El principado de Augusto y los tres primeros siglos del Imperio se caracterizan por un intervencionismo cada vez mayor del Estado en cuestiones que hasta entonces no le habían interesado. Así el Senado estaba totalmente subordinado al Princeps que controlaba su composición a través de la Lectio Senatus.

En segundo lugar el Consulado pierde su carácter anual y la censura queda definitivamente incluida en los poderes imperiales con los emperadores Flavios, Vespasiano y sus hijos Tito y Domiciano.

Queda vacío de contenido político el tribunado porque Augusto asume la tribunicia potestas y finalmente para atender a las nuevas necesidades administrativas surge una nueva categoría de funcionarios considerados como delegados y representantes del emperador que se distinguían de los antiguos magistrados republicanos en su duración por tiempo indeterminado.

El fisco

Durante la época del principado subsisten el Aerarium Populi Romani hacienda del pueblo romano que data de la época republicana y que era controlado por el Senado. Pero se introduce además el denominado Fiscus Caesaris que es el fisco o el tesoro del Cesar y que es otra caja pública independiente de aquella controlada directamente por el Princeps y respecto de la cual se discute si era propiedad privada del emperador o si su titularidad correspondía al Estado.

 

 

Distinción de la época augustiniana, de la del principado y de la autocracia, como bases históricas típicas por las que atravesó el imperio romano.

Octavio (más tarde, Augusto, o sea, el brillante, nombre que le daba la adulación) habla sido un joven insignificante, favorito de Julio César.  Pero, con sorpresa de todos, se convierte, tras la muerte de su padre adoptivo, en un enérgico líder, carente de escrúpulos.  Una vez en el poder, experimenta un segundo cambio, y se transforma en un emperador prudente y sabio, dechado de virtudes ciudadanas.

Reúne en su persona varias funciones republicanas: es tribuno (de modo que tiene el importante derecho de veto y la sacrosanctitas), cónsul, procónsul respecto de varias provincias, pontifex maximus, censor (de modo que tiene la composición del senado en su poder), presidente del senado, jefe de la annona (organización central para el abastecimiento alimenticio de Roma), director de la moneda; dirige la política internacional; es el supremo jefe militar.  Todas estas funciones ya habian existido en el periodo republicano: lo único nuevo es su concentración en una sola persona.  Embellece Roma; otorga al imperio sus límites naturales (Rin, Danubio, desiertos africanos); organiza las precarias relaciones entre el senado y los nuevos ricos”, o sea, los equites; reorganiza el ejército y la armada.  Además, administra personalmente importantes provincias.  Su fortuna privada (origen del fiscus) es fabulosa, y el emperador, cuando es necesario, hace préstamos generosos al empobrecido erario.  Sus esclavos y libertos se incrustan en la administración pública; les hace recomendaciones que ellos trasmiten a los funcionarios a que están adscritos, y que éstos toman muy en cuenta.

 Sin embargo, Augusto llevaba siempre una coraza bajo la toga cuando acudía a las sesiones senatoriales (dentro de las cuales figuraba como “primera cabeza”, como princeps).  También los siguientes emperadores concedían, en realidad o en apariencia cierta importancia al senado.  Por eso, esta primera fase del imperio se llamaba también la época de la diarquía, es decir, de un gobierno repartido entre el emperador y el senado.

Los comicios de decaen rápidamente; después de Vespasiano (69-79), no intervienen ya en la elaboración delderecho.

En el curso de los primeros siglos del imperio, también el senado se eclipsa ante el creciente brillo del emperador.  La última vez que éste se digna pedir la colaboración de los senadores en la expedición de normas jurídicas es bajo Septimio Severo (193-211).

 

Una burocracia imperial, con funcionarios bien pagados que ya no cambian cada año, sino cuando lo decide el emperador, surge al lado de la antigua magistratura, y los viejos organismos quedan reducidos a los limites municipales de Roma.

El primer siglo imperial es una época de transición.  Se habla de restaurar la república, mas en realidad se prepara una transformación política que imposibilita el retorno a las tradiciones republicanas.  El ciudadano no comprende muy bien lo que está ocurriendo.  El segundo siglo del imperio, que le otorga su máxima extensión, en cambio, muestra claramente que nunca se restaurará la república.  Consolídase una nueva situación política en la que un solo ciudadano tiene, en forma vitalicia, un amplio poder central.  Sin embargo, la presencia de una brillante serie de inteligentes -y, a veces, hasta sabios- emperadores, los Antoninos (96-196), generalmente ligados entre ellos por adopción, dora la píldora imperial.  Trajano, Adriano, Antonino el Piadoso y Marco Aurelio, típicos déspotas ilustrados, proporcionan quizás al Mediterráneo su época más feliz.  No faltaban, sin embargo, algunas nubes en el luminoso cielo de esta fase histórica.  La población disminuye, a pesar de la legislación caducaría; el latifundismo aumenta; germanos y partos ejercen tremenda presión en las fronteras, el cristianismo, que se niega a participar en la vida pública del imperio y a rendir culto al emperador ” causa con problemas internos, y, en su última fase, el principado comete el error de conceder al ejército ingerencia política; en el siglo III, sobre todo, los emperadores son títeres de la soldadesca y se suceden rápidamente; con frecuencia, un asesinato pone fin a su breve gobierno.  Sobre todo entre 235 y 285, fuerzas centrífugas de la peor calidad sustituyen al poder central.  Es una época caracterizada por peste, inflación, hambre, piratas y bandidos; gran parte de la clase media queda eliminada.  El ejército consta cada vez de menos italianos y más provincianos, y en él predomina además la capa más baja del pueblo: los enemigos del orden y de la propiedad.  Para la burguesía de las ciudades era casi tan terrible sufrir el paso del ejército propio, como padecer el de los germanos o los partos.  Los soldados exigían de los emperadores remuneraciones cada vez más elevadas; y, si éstos las negaban, el ejército solía sustituirlos sin vacilar.  Guerras civiles devastan el imperio; e¡ comercio decae; una abrumadora carga fiscal aplasta la economía, y sólo encontramos débiles vestigios de algo que pudiera calificarse de vida cultural.  Mientras el descenso general de la natalidad causa el natural vacío demográfico en el imperio, desde fuera presionan razas jóvenes, queriendo entrar.  Así como de la gran crisis de la república nació el principado, de la crisis de éste surge la siguiente fase política: la autocracia.

 

Los cambio económicos sociales y religiosos que tuvieron lugar en esta nueva época.

El inicio de la autocracia.

El gran Diocleciano prepara al caótico siglo III un fin, si no feliz, cuando menos ordenado. Hace nuevamente del ejército un instrumento subordinado a la política nacional, quitándole su carácter de supremo poder.  Desde entonces, el emperador es el único órgano importante en el Estado.  Ya no tiene el senado influencia alguna.  Los titulares de las otrora venerables funciones republicanas, como los cónsules o senadores, son ahora únicamente servidores del emperador; gozan de títulos honoríficos, pero a menudo tan costosos que los súbditos imperiales se esfuerzan en evitar tan magníficos nombramientos.  El honos se había convertido en onus (carga).

Roma e Italia habían perdido su privilegiada situación.  El emperador ya no reside allí necesariamente.  Diocleciano, por ejemplo, pasó en Roma no más de unos cuantos meses en veintiún años de gobierno, y Constantino establece su residencia en Bizancio que, desde entonces, recibe el nombre de Constantinopla.

 

Todos los funcionarios públicos dependen, en última instancia, del emperador.  Quedan organizados en forma estrictamente jerárquica, y con espías y “ganchos”, el emperador trata de combatir su invariable tendencia a la corrupción.

 

El oriente y el occidente del imperio tienen administraciones separadas, pero los dos emperadores (Augustos), asistidos por vice-emperadores (Césares) –que al mismo tiempo son presuntos sucesores–, debían ayudarse mutuamente (“tetrarquía”).  Desde entonces hallamos con frecuencia que las leyes importantes son promulgadas simultáneamente por ambos emperadores.  Durante el s. IV, la división retrocede a veces, temporalmente, a favor de una nueva unificación, pero desde 395 la bipartición es definitiva.

 

El aspecto general que nos ofrece el Bajo Imperio no es optimista: falta de libertad individual, abusos del fisco, inseguridad en las carreteras, bajo nivel cultural, constante presión desde el mundo germánico e infecundidad en alto grado (suicidio de la raza).  “En las famosas ciudades de antaño, las calles están en ruinas, las casas vacías; en el foro gimnasio pace el ganado, y en el anfiteatro crece el trigo, sobre cuyas espigas sobresalen aún las estatuas”.

 

En aquella época, para poder disfrutar de una vida llevadera,  había que ser alto militar o burócrata importante; no bastaba ya con ser rico.  La defensa que otorgaban muchos terratenientes poderosos a sus colonos en contra de los abusos de los funcionarios imperiales estimulaba el nacimiento de un ambiente en el cual podemos vislumbrar el futuro feudalismo medieval.

Es en esta fase que el cristianismo se convierte primero en religión tolerada (Galerio y Constantino, 311/3, edictos de tolerancia) ; luego, en objeto de especial cariño por parte de la corte (por ej., intervención personal de Constantino en el concilio de Nicea, 325), luego en religión oficial e intolerante (medida de Graciano y Teodosio I, 382).  Las discrepancias teológicas (lucha entre arrianos y no arrianos, etc.), arrastrando al Estado, añadieron un renglón más a la larga lista de desgracias postclásicas.

 

Las reformas introducidas con Constantino y Dioclesiano señalando en que sentido influyeron en la evolución jurídica del pueblo romano.

 

El oriente y el occidente del imperio tienen administraciones separadas, pero los dos emperadores (Augustos), asistidos por vice-emperadores (Césares) –que al mismo tiempo son presuntos sucesores–, debían ayudarse mutuamente (“tetrarquía”).  Desde entonces hallamos con frecuencia que las leyes importantes son promulgadas simultáneamente por ambos emperadores.  Durante el s. IV, la división retrocede a veces, temporalmente, a favor de una nueva unificación, pero desde 395 la bipartición es definitiva.

Es en esta fase que el cristianismo se convierte primero en religión tolerada (Galerio y Constantino, 311/3, edictos de tolerancia) ; luego, en objeto de especial cariño por parte de la corte (por ej., intervención personal de Constantino en el concilio de Nicea, 325), luego en religión oficial e intolerante (medida de Graciano y Teodosio I, 382).  Las discrepancias teológicas (lucha entre arrianos y no arrianos, etc.), arrastrando al Estado, añadieron un renglón más a la larga lista de desgracias postclásicas.

Las innovaciones, incorporadas en “constituciones imperiales”, consistían sobre todo en adaptaciones del derecho romano al derecho local, provincial (en gran parte una “orientalización” del derecho, tendencia aún combatida por Diocleciano pero admitida desde Constantino), adaptaciones al cristianismo y al socialismo de Estado.

 

División el imperio romano en oriental y en occidental, describiendo la caída política y militar de este último.

Después de la muerte de Alejandro Severo comienza el periodo de bajo imperio que se extiende hasta el reinado de Justiniano. Con Constantino, el cristianismo llega a ser la religión oficial y la sede del gobierno es trasladada  de Roma a Constantinopla. Después de la muerte de Teodosio I, se divide en 2 partes: el occidente y el oriente, el primer imperio desaparece en 476, invadido por los bárbaros, el segundo, estrechado cada día por sus ataques, vuelve a encontrar  con Justiniano algunos años de prosperidad. Este príncipe reconquista Italia y las antiguas posesiones Romanas. Pero Italia vuelve a caer en manos de lo bárbaros, y después de la muerte de Justiniano el imperio de roma no es mas que un imperio griego. Las fuentes del derecho se agotan y quedan la costumbre y las constituciones imperiales. Las constituciones son publicadas, sobre todo bajo forma de edicto, las costumbres cambian y la legislación se transforma. Constantino busca la manera de disminuir él numero de obras de consulta, invalidando los escritos especiales, quita fuerza  a las notas que Paulo y Ulpiano habían escrito acerca de Pipiano. La ultima palabra de estas medidas están en una la constitución de Teodosio II y valentiniano III,  llamada ley de citas, esta  confirma la autoridad de los escritos de Papian, Paulo, Ulpiano y modestino. Da por primera vez la misma fuerza a los escritos de Gayo, que no tenia el jus publice respondendi, reconoce el mismo valor a los escritos de los jurisconsultos. Desde el momento en que los hunos encontraron el modo de cruzar el río Don -que hasta entonces detuvo su llegada por varios siglos-, destrozando luego el imperio de los ostrogodos de Ermanarich (alrededor del año 350 d. de J. C.) y derrotando poco después a los visigodos, del otro lado del Dniéster, hubo pánico en Europa.  De un rincón olvidado había surgido un pueblo terrible, que aniquilaba cuanto hallaba en su camino.  “Donde había pisado el caballo de Atila, ya no crecía la hierba” …

 

Los ejércitos romanos estacionados en la orilla del Danubio no tardaron en darse cuenta de que algo anormal sucedía al otro lado.  Pronto se concentraron allí millares de refugiados, que recibieron en 376 el permiso imperial para cruzar el río. Desde entonces, la presión externa de los germanos, tanto más sensible cuanto menor era la natalidad en el interior, se agravaba cada decenio.

 

Después de vencerse la crisis interior de la indisciplinado milicia, un triunfo pagado con terribles sacrificios de la libertad cívica, asomaba el peligro exterior de la invasión o infiltración de los germanos, peligro al que sucumbiría el imperio occidental.

Los germanos entraban cada vez en mayor número, con permisos colectivos, por la fuerza o clandestinamente.  Cuando, por fin, el jefe bárbaro Odoacro, oficial germánico al servicio imperial, decidió mandar al último emperador de occidente, Rómulo Augústulo, a descansar en una de sus lujosas haciendas, encargándose él mismo de la responsabilidad del gobierno, mientras que otros bárbaros ocupaban el trono en diversos lugares del imperio, ocurrió un hecho que los súbditos imperiales veían venir hacia ya mucho tiempo.  Este hecho no era más desagradable, para la mayoría de ellos, que otros muchos acontecimientos ocurridos desde hacía varias generaciones.  Por lo demás, ese suceso no cambiaba tanto la realidad como podría sugerir el patético renglón en las tablas de fechas importantes: “476: Caída del Imperio de Occidente”.  Lo que está tan bajo, no puede ya caer más.

 

Los nuevos jefes de los reinos visigodo, borgoñón, ostrogodo, vándalo, etc., sentían a menudo una sincera veneración por la cultura romana, y administraron sus regiones a veces con gran acierto.  Pensemos en el rey ostrogodo Teodorico, enamorado de Italia y de su antigüedad, que resultó el mejor gobernante de la península en mucho tiempo.” Interesante también es a este respecto la opinión de Ataúlfo, el rey visigodo.  Primero quiso convertir el imperio romano en un imperio godo, pero pudo comprobar que los godos no sabían obedecer las leyes, y que sin éstas no hay Estado.  Prefirió entonces fundar su gloria en el restablecimiento del antiguo imperio romano por la “fuerza de su pueblo y pasar a la posteridad como el hombre que habla restaurado dicho Estado, ya que le fue imposible cambiarlo”.”

Con tal mentalidad,  respetaron el derecho romano, ordenaran su compilación y trataran -a veces, prematuramente- de aplicar este refinado derecho a sus toscos súbditos, como sucedió, por ejemplo, en el caso del Edicto de Teodorico.

 

En cuanto al imperio de oriente, más rico y civilizada, con menos infiltración de bárbaros, continúa en línea recta la tradición de Augusto y de Diocleciano-Constantino.  Allí vive el verdadero “emperador”, que, más tarde, se negará a reconocer la categoría imperial de Carlomagno y de sus sucesores, ya que éstos derivaron su ilegitimo título de emperador de un acto de usurpación por parte del papa León II, en la Navidad del año 800.

 

En la parte oriental del Mediterráneo se crea una nueva cultura, la bizantina, de rasgos muy propios, la cual -en medio de toda clase de calamidades- logra sobrevivir hasta el Renacimiento, para caer finalmente arrollada por los turcos, en 1453.

 

A uno de estos emperadores orientales, Justiniano (527-565), el último que trataba de conservar el latín como lengua oficial, debemos nuestro conocimiento del derecho romano, que él nos conservó en una gran compilación, el Corpus iuris civilis, con la cual logra, en parte, remozar el derecho y acercarlo al nivel del pensamiento jurídico del principado.

 

Las características del Derecho clásico y del derecho romano post-clásico.

 

CARACTERIZACIÓN DEL DERECHO DEL BAJO IMPERIO.

Durante este periodo, la ciencia jurídica decayó notablemente, a tal grado que se designa como “derecho vulgar” el posterior a Diocleciano.  Aunque no soy partidario de tales simplificaciones, podríamos decir que, si en el derecho preclásico ha predominado la inflexibilidad y la rudeza, y en el derecho clásico el intelecto, el derecho postciásico sufrió un exceso de sentimentalismo, no compensado por un sentido de propia responsabilidad o por penetración dogmática.”

 

Sería erróneo pensar que la fase postclásica ha sido pobre en creaciones legislativas: pessima tempora, plurimae leges. .( en las peores épocas es cuando se expiden más leyes)  El juicio peyorativo de la vida jurídica de entonces no se refiere a la cantidad, sino a la calidad.

Las innovaciones, incorporadas en “constituciones imperiales”, consistían sobre todo en adaptaciones del derecho romano al derecho local, provincial (en gran parte una “orientalización” del derecho, tendencia aún combatida por Diocleciano pero admitida desde Constantino), adaptaciones al cristianismo y al socialismo de Estado.

 

En el occidente, el derecho romano vulgar perdura hasta entrada la Edad Media, pero en el oriente el ambiente vulgarista cedió su lugar al Corpus íuris civilis, en tiempos de Justiniano (527-565).

 

EL CONCEPTO DE ESCUELA CLÁSICA.

El régimen de Augusto suele considerarse como el comienzo del período clásico.

 

a)      Es evidente la unidad espiritual de los juristas de los primeros siglos de la era cristiana.

b)   La serenidad y sencillez, características de una fase que posteriormente será considerada como clásica, tampoco faltan en la jurisprudencia romana del periodo comprendido entre Augusto y Alejandro Severo (235 d. de J. C.). A estas cualidades contribuye también el latín jurídico de la época, rama aparte de este idioma, que constituye un habla profesional de gran claridad y transparencia.

 

Tales rasgos se pierden después de Diocleciano.  El hecho de que Constantino llenara su cancillería con rhetores no significa ningún servicio al pensamiento o a la expresión jurídicos.  La ampulosidad de un estilo barroco sustituye, desde entonces, a la serenidad de lo clásico.  Y todavía más tarde, en tiempos de Justiniano, el estilo afectado en que se redactan las nuevas normas jurídicas impresiona con frecuencia al lector en forma desagradable.

 

c)      Una característica más de la fase clásica es su plenitud, tan opuesta a la naturaleza fragmentaria del derecho anterior.  Los clásicos hacen un minucioso examen de cuantos casos pudieran presentarse en la realidad jurídica, y buscan su solución, si es posible, a la luz de la ciencia jurídica republicana o reformando ésta en caso de necesidad, añadiendo entonces elementos de equidad, libertad y elegancia a las conquistas preclásicas de seguridad y responsabilidad individual.  De esta actitud clásica nace una extraordinaria abundancia de ejemplos reales o imaginarios (cuyo análisis encontramos en la jurisprudencia clásica) y el desarrollo de innumerables distinciones y matices que deben guiar la aplicación de las reglas tradicionales.

 

Al lado de estas meritorias cualidades que confieren a esta fase de la historia del derecho romano la categoría de clásica, hemos de mencionar algunas fallas.

 

a)      Los clásicos retrocedieron en la formulación  de teorías jurídicas generales.  Por una parte, es loable que, al ocuparse de casos concretos, no se sintieran como un noble Pegaso, uncido al arado, y que desarrollaran, sobre la marcha, la ciencia jurídica.  Pero, por otra, fueron un poco lejos en su casuismo y su escepticismo hacia las declaraciones dogmáticas generales.

      b)      Por esa misma actitud casuística, la sistematización clásica de la materia jurídica tiene varios defectos.  El antiguo sistema de Mucio Escévola era tosco; lo mejoraron, primero, Sabino y, después, Gayo (o quizás un autor desconocido que haya servido de modelo a Gayo).  Poco antes de la publicación de las Instituciones de este autor (161 d. de J. C.), encontramos en el Edicto Perpetuo otra tentativa de sistematización, muy criticable.  Todos estos intentos de agrupar las normas jurídicas en un sistema razonable y cerrado, no estaban a la altura de las otras conquistas de la escuela clásica.

c)      También se quedaron atrás los clásicos en historia, filosofía y sociologia jurídicas.  Por lo que se refiere a la historia, encontramos excepciones -no muy brillantes- en Gayo y Pomponio.” Lo que en el derecho clásico aparece como filosofía del derecho presenta generalmente una antipática vaciedad retórica (como los famosos tres praecepta iuris) o una desconcertante falta de claridad (como los conceptos de ius gentium y ius naturale).

d)      Las explicaciones etimológicas que encontramos en los escritos clásicos son, a menudo, absurdas (ius viene de iustitia; mutuo se deriva de que “lo mío se vuelve tuyo”, etc.).

e)      Aunque los clásicos suelen tomar muy en cuenta la elegancia de las soluciones jurídicas -es decir, su sencillez, transparencia y naturalidad-, en algunos casos (y especialmente hacia el fin del periodo clásico) se llega a conclusiones excesivamente sutiles, sofisticadas.  Tres siglos después, Justiniano se queja a menudo de la nimia subtilitas veterum (excesiva sutileza de los antiguos autores).

 

 

Las fuentes reales, así como las fuentes históricas.

 

EL CONCEPTO DE HISTORIA EXTERNA DEL DERECHO ROMANO.

Debemos distinguir varias clases de fuentes jurídicas:

a)Fuentes formales del derecho, o sea, las categorías de formas en las que se

manifiesta el derecho, como son: la ley, la costumbres la jurisprudencia,              etc.

b)Fuentes históricas del derecho, es decir, los documentos por los

cuales lo conocemos; como son: el manuscrito de las Instituciones de Gayo,

el manuscrito de Florencia del Digesto, etc.

c)   Fuentes reales del derecho, o sea, los acontecimientos o situaciones sociológicas que han dado lugar a determinadas medidas jurídicas.  Así, la desaparición de la clase media rural, relacionada con el crecimiento del proletariado, constituyó la fuente real de la legislación agraria de los Gracos.

 

Ahora bien, la historia externa del derecho romano es la historia de sus fuentes formales, mientras que la historia interna del mismo, describe el desarrollo de cada institución (por ejemplo, el desenvolvimiento de la patria potestad, de la posesión, de la cesión de créditos, etc.).

 

Las fuentes del derecho privado romano que examinaremos son

1.- La  costumbre.

2.- La lex rogata’

3.-El plebiscito.

4.-El senadoconsulto.

5.- La iurisprudentia.

6.- Los edictos de los magistrados.

7.- La constitutio.

1.- LA COSTUMBRE.

Hablamos de una costumbre jurídica cuando hay cierta uniformidad en los actos positivos o negativos (omisiones) que realizan los miembros de un grupo social en determinadas circunstancias, ya desde hace largo tiempo, siempre y cuando esta uniformidad se base en una opinio necessitatis, en un parecer general de que “así debe uno comportarse”.  El derecho consuetudinario que entonces surge, constituye una primera manifestación de la vida jurídica, cuando un grupo primitivo comienza a transformarse en una verdadera sociedad.”

2.- LEGES  R0GATAE

Estas leyes surgen de la colaboración entre los magistrados (cónsules), los comicios (por centurias) y el senado.  Su proyecto, presentado por los cónsules con consentimiento del senado, era sometido a la opinión de los comicios durante un periodo preparatorio de veinticuatro días en el cual se podía discutir en asambleas informativas (contiones), con dissuasiones en contra y suasiones en pro.  Luego se rechazaba o aprobaba en su totalidad, sin que los comicios pudieran introducir modificaciones.’ La votación se hacía depositando en las urnas pedacitos de cerámica, con A (Antiquo) o U (Uti) R (Rogas), es decir, “según el antiguo derecho” o “como propones ahora”.  Una antigua moneda nos representa todavía este acto público: un ciudadano pasa por una plataforma y, en presencia de la asamblea, deposita en la urna uno de sus dos “boletos” de barro. (Votación en los comicios. Un ciudadano pasa por una plataforma artificial y recibe sus dos pedazos de cerámica, de mano de un funcionario sentado abajo.  Otro ciudadano deposita en la urna uno de los dos pedazos).

 

El nombre de una ley indica generalmente quiénes fueron los cónsules durante el año de su aprobación (por ejemplo: Lex Papia Poppaea).  A veces se añade también alguna indicación sobre su contenido (por ejemplo:             Lex Licinia Sumptuaria, contra el sumptus, o sea, el lujo; la Lex Plaetoria de minoribus, sobre la protección de los menores de veinticinco años, etc.).

Una lex rogata se componía de los elementos siguientes:

a)   la praescriptio, una mención del magistrado que había tomado la iniciativa y datos sobre la asamblea comicial que había dado su aprobación;

b)   la rogatio, el contenido dispositivo de la norma, y

c)   la sanctio, la determinación de las consecuencias de violar la parte dispositivo de la ley.

Si falta la sanctio, hablamos de una lex imperfecta; si la sanción consiste en un castigo al transgresor, quedando intacto el resultado del acto violatorio, la lex es minus quam perfecta (menos que perfecta) ; y, si la sanción consiste en la anulación del acto violatorio de la ley, se trata de una lex perfecta.  Como esta terminología no se deriva del Corpus iuris,’ nada se opone a que una ley cuya sanctio combinaría el castigo del transgresor con la anulación de los resultados del acto respectivo, se califique de lex plus quam perfecta (más que perfecta).

 

LAS DOCE TABLAS.

Tras estos datos sobre las leges rogatae en general, debemos mencionar la primera ley importante del derecho romano, que conocemos en gran parte: la Ley de las XII Tablas, resultado de las labores de una comisión especial.

Esta codificación de las bases de los derechos privado y público de la antigua Roma significaba una victoria para los plebeyos.  Según la leyenda, el tribuno Terentilo Arsa pidió, desde 462 a. de J. C., que el derecho se fijara por escrito.  Luego de tenaz resistencia (ya que el derecho consuetudinario es el arma de los patricios, de cuyo seno surgen los jueces que deciden si una costumbre constituye derecho o no) envió Roma, en 454, una embajada a Grecia -en realidad, probablemente a las ciudades colonizadas por los griegos en el sur de Italia-, para inspirarse en el superior derecho griego (recordemos la legislación de Solón).  A su regreso, en 451, los decemviri (todos patricios) codificaron en diez tablas los puntos esenciales, con la siguiente distribución:

Tablas I-III.-Derecho procesal.

Tabla IV.-Derecho de familia.  Contiene la reglamentación de la patria potestad, siguiendo tradiciones arias.  Allí encontramos también la disposición de que el padre debe matar al niño que nazca deforme.

Tabla V.-Derecho sucesorio, con la libertad testamentaria, tan sorprendente desde el punto de vista sociológico.

Tabla VI.–Derecho de cosas.  Se esboza la distinción entre propiedad

y posesión.

Tabla VII.-Derecho agrario.  En esta tabla se incluyen las diversas servidumbres legales, materia tan importante para una comunidad agrícola como Roma.

Tabla VIII.-Derecho penal, con el sistema del talión para lesiones graves y tarifas de “composición” para lesiones de menor importancia, con la meritoria diferenciación entre culpa y dolo en materia de incendio y la especificación de muy graves penas para ciertos delitos que afectaban el interés público, como son el testimonio falso o la corrupción judicial.

Tabla IX.-Derecho público.

Tabla X.-Derecho sacro.  En ella encontramos también disposiciones prohibiendo manifestaciones lujosas durante las exequias.

Poco tiempo después, hubo necesidad de hacer algunas modificaciones y añadiduras, y una segunda comisión (esta vez, con participación plebeya) formuloun proyecto de dos tablas adicionales, que fueron aprobadas en 449 a. de J. C.

Tabla XI y XII Suplemento de las 10 primeras tablas .

 

3.- PLEBISCITOS.

Son medidas administrativas o legislativas, tomadas por los consilia plebis e inicialmente válidas sólo para la plebe misma.  Pero desde una Lex Hortensia, de 287 a. de J. C., la Roma patricia también tenía que acatar estos plebiscitos.  Tal cosa fue prueba de una espectacular derrota de los patricios, que la historiografía romana prefiere dejar en discreta penumbra.”

A partir de esta Lex Hortensia, se designa también a los plebiscitos con el nombre genérico de leges.

4.- SENADOCONSULTOS.

Desde épocas muy remotas, el senado había en cierto modo intervenido en la formación del derecho romano, ya que se necesitaba su ratificación para que una lex rogata fuera válida.  Pero, además, el senado expedía senadoconsultos, que originalmente eran simples consejos paternales dirigidos a otras autoridades o al pueblo.  Muchas veces se trataba de contestaciones a algún magistrado que solicitaba la opinión del senado sobre algún problema que no quería resolver bajo su propia responsabilidad.

Sin embargo, la influencia senatorial en la creación del derecho no se limitaba a lo anterior.  Desde el siglo Ii a. de J. C., en momentos de crisis nacional (como en el caso del Senadoconsulto de Bacchanalibus de 186 a. de J. C.),” el senado expedía las normas necesarias para hacer frente a la situación, especialmente en el último siglo antes de Jesucristo.  Efectivamente, cuando los comicios se hallaban bajo la influencia de demagogos y no servían ya para labor técnica seria (como es la tarea legislativa), el senado, que tenia temporalmente más poder que los demócratas, expedía en forma de senadoconsultos normas de obligatoriedad general, especialmente en materias administrativas.

5.- JURISPRUDENCIA.

El conjunto de opiniones emitidas por famosos jurisconsultos (terminología típicamente romana).

Es el conjunto de opiniones emitidas por diversos jurisconsultos romanos.

El jurista es el estudioso, el conocedor del Derecho y a él acude quien tiene un problema para consultarle, de ahí iurisconsultus (jurisconsultos), el que es consultado y da un responsum ( respuesta).

La actividad más importante del jurista es la de respondere, dar responsa (respuesta) a los problemas jurídicos que se plantean. También aconseja (cavere) en la redacción de contratos, testamentos, etc., para conseguir los resultados deseados. En ocasiones interviene en un juicio ante un tribunal (agere) aunque esta actividad es propia del abogado (orator) de una brillante elocuencia, pero de reducidos conocimientos jurídicos que se dirigía más bien al corazón de los jueces.

Augusto resolvió conceder as algunos jurisconsultos lo que se denomino el ius publice respondi o ius respondi ., de manera que los responsa del jurisconsulto distinguido con este privilegio, son dados ex autoritate principis ( con la autoridad del emperador ) .

La influencia de estos jurisconsultos en la formación del derecho ha sido enorme. Los primeros jurisconsultos eran sacerdotes y esto no puede sorprender.  El derecho primitivo nace siempre en íntima relación con la religión y la magia,” y, aún en épocas posteriores, conserva algo de ambas cosas.

Jurisconsultos de la primera etapa clásica (130 a.c. –30 a. C.)   : Quinto Mucio Escevola, Cayo Aquilio Galo, Servio sulpicio Rufu, Publio Alfeno, Varo.

Jurisconsultos de la etapa clásica central(30 a.c. 130 d.C.)  : Es el surgimiento de las dos escuelas proculeyana y sabiana.

Proculeyana: Marco Antistio Labeón, Marco Coceio Nerva pater (padre), Marco Coceio Nerva filius (hijo), Proculo, Pegaso, Publio Juvencio Celso, Lucio Nerancio Prisco

Sabiana: Cayo Ateyo Capitón, Masurio Sabino, Cayo Casio Longino, Celio Sabio, Lucio Jabónelo Prisco, Salvio Juliano, .

Jurisconsultos de la etapa clásica Tardía (130 –230 d.c.): Sexto Pomponio, Sexto Cecilio Africano, Gayo,. En el periodo de los Severos sobresale Emiliano Papiniano, Domicio Ulpiano, Julio Paulo, Herenio Modestino.

6.- EDICTOS DE MAGISTRADOS

Las fuentes que se señalaron con anteriordad  -costumbre, leyes, plebiscitos, senadoconsultos y iurisprudentia- componen la rama del derecho romano que se denomina ius civile.  Antes de pasar a las manifestaciones de la voluntad legislativa del emperador, quien acapara finalmente toda la creación del derecho, debemos hablar de la segunda gran rama del derecho romano: el ius honorarium.

Paralelamente con el ius civile, el pretor -y, en segundo lugar, el edil, gobernador provincial o cuestor de éste- construye el derecho honorario, no con normas de derecho sustantivo o consejos sobre la justa solución de casos difíciles (como sucede en el caso del ius civile ), sino otorgando ciertas medidas procesales, de derecho adjetivo, por tanto, en beneficio de litigantes que se encontraran en determinadas situaciones jurídicas que el pretor considerase dignas de protección.  Tales nuevas medidas procesales (acciones, excepciones y otras figuras de índole protectora o, más bien, organizadora) las tomaba el pretor ateniéndose a su propia conciencia, aunque se inspiraba a menudo en el ius gentium o en figuras ya existentes del ius civile.

 

A veces el ius honorarium ofrecía una tramitación más fácil y rápida para quienes apoyaban sus derechos en el ius civile.  En otras ocasiones llenaba los huecos de éste.  Pero tampoco era extraño que las soluciones del ius honorarium contradijeran al civile, creando nuevas instituciones jurídicas, más equitativas y de mayor eficacia procesal que las análogas que pudiéramos encontrar dentro del ius civile, y que son, a veces, injustas o poco prácticas.  En tales casos, las antiguas y venerables figuras del ius civile no se suprimian.  Esto hubiera sido contrario al respeto que el romano debía a la tradición, y además el pretor no estaba en condiciones de poder derogar leyes existentes.

Todos los magistrados : cónsules, pretores, censores  etc. Acostumbran a publicar cada año, al inicio de sus funciones, en ejercicio del ius edicendi, determinadas disposiciones o declaraciones relacionadas con el ejercicio de su cargo, estas disposiciones eran llamadas edicta (edictos). El conjunto de estas disposiciones contenidas en los edictos es llamado ius honorarium (derecho honorario).

El jurista Salvio Juliano realizo una revisión y compilación de los edictos del pretor y del edil curul, dando surgimiento al edicto perpetum o Edicto de Adriano.

Ius Edicendi: : Es la facultad que tiene todo magistrado de dirigirse al pueblo, de palabra o por escrito. La facultad se expresa en el edictum, que es un programa de acción.

El edicto vigente por el año del cargo se llama perpetuum, en tanto que se dice translatium  asl que permanece igual de un año para otro, como traspasado del magistrado al sucesor.

 

7.- LAS CONSTITUCIONES

Desde el bajo principado y hasta el imperio absoluto, la constitución imperial es la fuente primaria y casi única del Derecho. Gayo la define “Constitución imperial es lo que el emperador establece por decreto, edicto o epístola. Nunca se ha dudado de que alcance fuerza de ley desde el momento en que el emperador adquiere por ley el poder imperial”.

Las constituciones  imperiales  son de cuatro tipos :

a.- EDICTA: Normas dictadas por el emperador (principi) en el uso de  ius edicendi.

b.- DECRETA: resoluciones extra ordinem en procesos civiles y penales de los que conoce el emperador (principi) en primera instancia o apelación. También se le considero como: decretos son las sentencias que el emperador pronuncia después de haber oído a su concilium sobre los litigios sometidos a su consideración.

c.- RESCRIPTA : Respuestas a consultas planteadas por el magistrado o funcionario o particulares  al emperador sobre cuestiones jurídicas.

d.- MANDATA:  Instrucciones dadas por el emperador . singularmente en materia administrativa, a los funcionarios de la administración  algún gobernador provincial.

FUENTES HISTORICAS

Una edición latino inglesa de las Instituciones de Justiniano, de Moyle, Oxford, indica, con diversos caracteres tipográficos, cuáles son los elementos que se derivan de las Instituciones de Gayo.

Para el derecho prejustinianeo es aconsejable, además, la obra de Riceobono, Baviera, Ferrini, Furlani y Arangio-Ruiz: Fontes iuris romani antejustiniani in usum scholarum, en tres tomos.

En forma individual, debemos mencionar, como principales fuentes históricas de derecho prejustinianco, las siguientes:

1.   Las Instituciones de Gayo.  Una buena edición latinoipglesa, con comentario, es la de Zulueta, Oxford, 1951.

2.   El epítome de las Instituciones de Gayo, parte del Breviario de Alarico.

3.   Las Reglas falsamente atribuidas a Ulpiano, obra elemental postclásica, que se parece a las Instituciones de Gayo, aunque contiene materias que Gayo omite (como las relaciones patrimoniales entre cónyuges).  Conocemos esta obra en dos ediciones (Siete Libros de Reglas y Libro de Reglas en un solo tomo o sea Liber singularis), por fragmentos en el Digesto, por la Collatio, y por el Breviario de Alarico.

4.   Las Sentencias (o mejor, opiniones) falsamente atribuidas a Paulo, una compilación postclásica de citas de Paulo y otros, conocida, sobre todo, por el Breviario.

En estos dos últimos casos encontramos un buen ejemplo de la famosa “pseudoepigrafía” (atribución de una obra a un autor que no la produjo), fenómeno frecuente en toda la literatura antigua (filosófica, religiosa, etc.).

5.La veteris iurisconsulti consultatio.

6.Los fragmenta vaticana, parte de una compilación de citas jurisprudenciales y constituciones imperiales.

7. La Cóllatio, comparación, del siglo IV, de las leyes romanas con las mosaicas, quizás obra de un judío, quizá de un cristiano (¿San Ambrosio?).

8. Los fragmentos del Sinaí, comentario al tratado de Ulpiano sobre .gran obra de Sabino.

9. Los Códigos Gregoriano y Hermogeniano, en parte conocidos a través del     Breviario y otras fuentes.

10. El Codex de Teodosio, conocido por el Breviario y otras fuentes, aunque no en forma completa.

11. Las leges romanae barbarortum, que tenemos a nuestra disposición en forma completa.

12.    La reconstrucción del Edictum Perpetuum por Otto Lenel, asequible al estudioso en una reimpresión de su edición tercera (Aalen, 1956).

Debemos mencionar, además, las fuentes indirectamente jurídicas.  Con este carácter figura casi toda la producción literaria mediterránea antigua, sobre todo Cicerón –en opinión de Biondi, tan fiel compañero del romanista moderno como el mismo Gayo-; Plauto, cuyas comedias, de dos siglos a. de J. C., han dado lugar a una rama especial de la investigación romanista, el ius plautianum; los agrimensores, a cuyas obras técnicas debemos muchos datos sobre el régimen jurídico de la propiedad inmueble; la Patrística; las inscripciones en gran parte compiladas en el Corpus inscriptionum latinarum; los historiadores como Livio, Polibio, Tácito, Suetonio y otros; las cartas de Plinio; las Noctes Atticae de Aulo Gelio; los numerosos papiros que nos muestran la antigua práctica jurídica cotidiana, etc.

 

FUENTES REALES DEL DERECHO,

Por lo que ve a las fuentes reales del derecho romano no debe perderse de vista que son  los acontecimientos o situaciones sociológicas que han dado lugar a determinadas medidas jurídicas.  Así, la desaparición de la clase media rural, relacionada con el crecimiento del proletariado, constituyó la fuente real de la legislación agraria de los Gracos.

 

 

Caracterización distintivamente las escuelas proculeyanas y sabinianas.

 

LOS GRANDES CLÁSICOS.

Labeón, fundador de la escuela proculeyana y brillante jurista, cuyas opiniones llegadas hasta nosotros son agudas y correctas en su expresión, era un enemigo del joven imperio.  Repartía su tiempo entre su casa en Roma, donde enseñaba derecho, y su casa de campo, donde escribió unos cuatrocientos “libros” (rollos).  Por lo general, sus definiciones son acertadas, pero, de acuerdo con la moda clásica general, sus derivaciones etimológicas a veces nos parecen infantiles.

Rival suyo fue Capitón, fundador de la escuela sabiniana, partidario del imperio y amigo personal de Augusto.  Conocemos de este jurista unas cuantas citas, trasmitidas en forma indirecta; quizá sus funciones oficiales no le dejaron tiempo para dedicarse a escribir.

Los discípulos de estos dos juristas dieron a las escuelas sus nombres: Próculo era discípulo de Labeón; Sabino, de Capitón.  Sólo la siguiente generación de juristas advirtió que las diferentes opiniones de Labeón y Capitón estaban originando dos distintas corrientes de jurisprudencia, fundadas en la piettu de otros tantos grupos de juristas hacia dos grandes pensadores jurídicos de un pasado inmediato.

Sabino es, sin duda, el jurista más destacado de la segunda generación.  Escribió una síntesis del derecho privado (tres libri iuris civilis). que tuvo un éxito duradero.  Siglos después aparecen todavía comentarios a esta obra.  Como todos los juristas romanos, procedía de familia prestigiosa, pero en lo personal era tan pobre que sus discípulos tenía que mantenerlo (cosa rara en la antigua Roma, donde los aristócratas solían dedicarse al derecho, exclusivamente, por el honor y el prestigio cívicos que confería) Más importante que Próculo, era Celso, de la tercera generación.  Breves y sustanciosas son sus frases ‘ que los modernos citan todavía con frecuencia.  Define el derecho como ars boni et aequi ” (“el arte de lo bueno y de lo equitativo”); señala que scire leges non hoc est, verba earum tenere, sed vim ac Potestatem ” ( “para conocer las leyes, no basta con el conocimiento de sus palabras, sino que debemos penetrar en la fuerza y el alcance de éstas”, es decir: debemos buscar el espíritu de la ley, tras de la fachada de sus palabras); que impossibilium nulla obligatio est ” (“a lo imposible, nadie está obligado”), y que incivile est, nisi tota lege perspecta, una aliqua Particula eius Proposita iudicare vel respondere ” (“es indebido emitir un juicio o dar una consulta basándose en alguna frase de una ley, sin haberla estudiado en su totalidad”).  Presenta la famosa fórmula de que nihil aliud est actio, quam sus quod sibi debeatur iudicio persequendi ” (“la acción no es otra cosa que el derecho de perseguir mediante un juicio el derecho que le corresponde a uno”).  Su superioridad le lleva a ser impaciente con espíritus menos dotados.  “Tu pregunta es estúpida. . .”, así comienza una de sus contestaciones…

 

En tiempos de Celso, al comienzo del siglo II, el jefe de la escuela sabiniana era el africano Salvio Juliano, que hizo una de las más brillantes carreras administrativas durante el régimen de Adriano, y que, como codificador del Edictum Perpetuum, fue, en realidad, “el legislador de su siglo” .  Se cree que por la enorme autoridad de este jurista, comenzaron a borrarse las diferencias entre ambas escuelas.  En vez de ser admirador de Labeón, Capiton o Sabino, el jurista del siglo II era más bien discípulo espiritual de Juliano.

 

En cuanto a Gayo, fue probablemente maestro de derecho en la parte oriental del imperio -no precisamente una lumbrera, pero sí un buen pedagogo-.  Simplifica cuando puede, e ilustra la materia con claros ejemplos.” Nunca llegó al ius publice respondendi, y sus contemporáneos no lo mencionan; pero, póstumamente, alcanzó gran fama, y, más adelante, veremos cómo Teodosio II le invita inclusive a sentarse en el “jurado de difuntos” establecido por la Ley de Citas.  Gayo disfruta de especial estimación entre los romanistas, por la razón siguiente: en 1816, Niebuhr encontró en Verona un palimpsesto, es decir, un pergamino raspado y utilizado de nuevo, que contenta el texto de las Instituciones de Gayo bajo una transcripción de las cartas de San jerónimo.  Gayo escribió este libro probablemente en 161 d. de J. C., pero la copia de Verona es del siglo II o VI (y fue completada, entre tanto, cm los fragmentos de Oxyrhinchite del siglo III y de Antinoite del siglo IV).  Sin embargo, es probable que el texto, tal como lo conocemos ahora, no haya sido modernizado esencialmente por los copistas.

 

Pomponio, de la misma época, era más bien un vulgarizador que un jurista de primera categoría.  Logró un nivel científico algo superior a Gayo y quizá fue pedagogo como éste.  A él le debemos gran parte de nuestro conocimiento sobre historia de la ciencia jurídica romana, a través de un extenso fragmento de su Enchiridium (un libro de texto para estudiantes) que encontramos en D. 1. 2. 2.

 

En tiempos de Gayo, la diferencia entre ambas escuelas se borra, y, precisamente entonces, comienza, con Papiniano, Paulo y Ulpiano, la fase más importante de la jurisprudencia clásica.

Papiniano ha sido-calificado de príncipe de los jurisconsultos.  A pesar de la innegable profundidad y frecuente originalidad de Papiniano, y de su talento para eliminar de una situación concreta cuanto no fuera relevante para la solución jurídica, fueron quizá más geniales Juliano, dos generaciones anterior a él, o Sabino, con siglo y medio de antelación.  Recuérdese el conocido hecho de que el enano, subido en la cabeza del gigante, divisa más que éste.  Papiniano no es un romano puro; procede de Siria.  Tal vez fue pariente de la emperatriz Julia Domna.  Llega a ser amigo y consejero de Septimio Severo.  Cuando después se niega a justificar el asesinato de Geta por su hermano Caracalla, fue decapitado, con su hijo, ante el emperador (212).  El típico casuismo de la alta escuela clásica se manifiesta inmediatamente en los títulos de sus obras principales, las cuales no son monografías, sino colecciones de casos resueltos por él: quaestiones, responso.

Domicio Ulpiano (de Tiro, Fenicia, lo que destaca cómo la cultura imperial llega a ser mediterránea, en vez de ser sólo romana) y Julio Paulo, fueron colaboradores más jóvenes de Papiniano.  Compiten entre sí y nunca se refieren el uno al otro.  Poco después de la ejecución de Papiniano, ambos fueron exiliados (bajo Heliogábalo), pero después regresaron a ocupar puestos públicos de gran importancia.  No se trata ya de grandes creadores, sino que, más bien, se dedican a compilar.  Recogen la gran cosecha clásica, ordenan el material, eliminan contradicciones y dan a la iurisprudentia una forma más asequible.  Por su volumen y por la amplitud del panorama tratado (sobre todo en el caso del políscribo Paulo), es enorme la producción literaria de estos dos hombres, quienes ocupaban al mismo tiempo puestos muy importantes en la burocracia imperial.  Sobresalen comentarios de ellos ad Edictum (Ius honorarium) y ad Sabinum (Ius civüe).  Sus citas llenan, respectivamente, la tercera y la sexta parte del Digesto.  Ulpiano más fácil, menos original o dogmático que Paulo, llega a ser favorito del emperador Alejandro Severo; es enemigo de la milicia rebelde, aunque formalmente jefede ella.  Pasa los últimos años de su vida como el hombre más poderoso de la administración pública, pero amenazado por intrigas y revoluciones.  Finalmente es muerto en presencia del horrorizado emperador, durante un motín nocturno de los militares, irritados por algunas medidas de tipo económico que inspiró este jurisconsulto.  Hemos entrado ya en la fase de la indisciplina militar.

El último de los grandes clásicos es Modestino, alumno de Ulpiano.

La muerte de Alejandro Severo (235) suele considerarse como término de esta espléndida etapa del pensamiento jurídico.

 

La escuela clásica, ley de citas y las leyes romanas bárbaras.

DECADENCIA DEL DERECHO – LEY DE CITAS.

Después de la muerte de Alejandro Severo comienza el periodo de bajo imperio que se extiende hasta el reinado de Justiniano. Con Constantino, el cristianismo llega a ser la religión oficial y la sede del gobierno es trasladada  de Roma a Constantinopla. Después de la muerte de Teodosio I, se divide en 2 partes: el occidente y el oriente, el primer imperio desaparece en 476, invadido por los bárbaros, el segundo, estrechado cada día por sus ataques, vuelve a encontrar  con Justiniano algunos años de prosperidad. Este príncipe reconquista Italia y las antiguas posesiones Romanas. Pero Italia vuelve a caer en manos de lo bárbaros, y después de la muerte de Justiniano el imperio de roma no es mas que un imperio griego. Las fuentes del derecho se agotan y quedan la costumbre y las constituciones imperiales. Las constituciones son publicadas, sobre todo bajo forma de edicto, las costumbres cambian y la legislación se transforma. Constantino busca la manera de disminuir él numero de obras de consulta, invalidando los escritos especiales, quita fuerza  a las notas que Paulo y Ulpiano habían escrito acerca de Pipiano. La ultima palabra de estas medidas están en una la constitución de Teodosio II y valentiniano III,  llamada ley de citas, esta  confirma la autoridad de los escritos de Papian, Paulo, Ulpiano y modestino. Da por primera vez la misma fuerza a los escritos de Gayo, que no tenia el jus publice respondendi, reconoce el mismo valor a los escritos de los jurisconsultos.

 

LEYES ROMANAS DE LOS BARBAROS.

Los reyes bárbaros hicieron redactar  para  estas naciones las costumbres de sus países  leges barbarorum, haciendo componer para sus súbditos romanos colecciones de reglas tomadas del derecho romano, hubo tres compilaciones de este genero.

1-       Edicto de Teodorico. Esta dividido en 155 capítulos, conteniendo reglas tomadas de los códigos Gregoriano, Hermogeniano y Teodosiano; de algunas constituciones posteriores a Teodosio y de las sentencias de Paulo. Reducido al derecho criminal y al derecho publico en general.

2-       Ley Romana de los Visigodos. Esta tomada de dos fuentes: las leges y el jus, conteniendo el orden siguiente: a)constituciones tomadas del código Teodosiano, b)Novelas de los emperadores Teodosio, Valentiniano, Marciano, Mayoriano y Severo, c)Un compendio en dos libros de las instituciones de Gayo y un extracto de las sentencias de Paulo, d)Notas sacadas de los códigos Gregoriano y Hermogeniano, e)Un fragmento del libro I de las Respuestas de Pipiano.

3-       Ley romana de los borgoñones. Este código comprende 47 títulos; esta compuesta de textos sacados del Breviario de Alarico y acaso de otras obras de  Derecho Romano. Es la Lex Romana Burgundionsum. Cayo en desuso después del fracaso del reinado de los borgoñones, siendo reemplazado por el Breviario de Alarico.

 

Que fue el CORPUS IURIS CIVILIS, distinguiendo sus partes integrantes.

TRABAJOS LEGISLATIVOS DE JUSTINIANO.

Justiniano emprendió era un trabajo de codificación, donde se mantiene la separación del jus y de las leges, comprende 4 colecciones:

1-       El Código. Reúne en una sola obra los códigos Gregoriano, Hermogeniano y Teodosiano, añadiendo las constituciones posteriores y tachando las repeticiones, contradicciones y las reglas caídas en desuso. Esta obra fue terminada con el nombre de codex justinianeus. Se dividía en 12 libros.

2-       El Digesto. Justiniano se encargo del jus, encargo a Triboniano redactar una colección compuesta de extractos de escritos de los jurisconsultos que hubiesen obtenido la concesión del jus respondendi; contenía cincuenta mil líneas, tomadas de 39 jurisconsultos y fue declarada obligatoria. Las materias que compone están repartidas siguiendo el orden del edicto perpetuo y divididas en 50 libros. Justiniano lo dividió en 7 partes.

3-       Las Instituciones. Hizo redactar una obra elemental destinada a la enseñanza del derecho, fue obligatoria. Esta compuesta de fragmentos tomados de los jurisconsultos clásicos sin indicaciones de fuentes de constituciones imperiales, las fuentes de donde las han extraído son las instituciones y las Res cottidianae de Gayo: algunos tratados como las instituciones de Florentino, de Ulpiano, de Marciano, las reglas de Ulpiano. Dividió la colección en 4 libros: el libro I  trata de personas, el libro II, el III y los cinco primeros títulos del IV se ocupan de las cosas; el final del libro IV esta dedicado a las acciones.

4-       El nuevo código. Después del anterior, había publicado un buen numero de constituciones, entonces se dedico a ordenar una segunda edición del código se divide en 12 libros consagrados: el libro I, al derecho eclesiástico, alas fuentes del derecho y a los oficios de los funcionarios imperiales; los libros II a XIII, al derecho privado; el libro IX, al derecho penal; los libros X a XII, al derecho administrativo. Cada libro lleva cierto numero de leyes.

5-       Las novelas. Después de publicado el nuevo código, declaro que en adelante no habría ninguna otra edición y que las constituciones que publicara después se denominarían novelas.

Cada novela empieza con un prefatio indicando los motivos y terminando con un epilogus que regula la aplicación.

Carácter y apreciación de la obra de Justiniano es una obra de codificación y de legislación abroga toda otra fuente de derecho romano. Que a existido el pensamiento de trasmitir a los siglos futuros en cuadro en conjunto del derecho romano, ha querido extraerlo de todas las fuentes y crear, en caso d necesidad, reglas de derecho, en relación con la civilización y costumbres de su tiempo. Los trabajos legislativos de Justiniano, como en toda obra humana se encuentra para alabar y criticar.

Fue la muerte de Justiniano, en 565, cuando termina la historia propiamente dicha del Derecho Romano. Justiniano reúne y reconstruye por ultima vez sobre su autoridad el imperio Romano casi entero. Después del, el occidente vuelve a los bárbaros y el oriente es un imperio griego o bizantino.

En el año 555, un profesor de Constantinopla reúne 124 novelas y a la cual se le denomino EPITOME DE JULIÁN. Posteriormente apareció otra obra de la cual se desconocen su autor; esta obra consta de 143 novelas y se le denomina AUTHENTICUM CORPUS NOVELLARUM.

 

La labor legislativa de Justiniano.

La labor legislativa de Justiniano tuvo una doble función : como tarea codificadora o sea de reunión y clasificación del material jurídico que había integrado el derecho de los romanos hasta su época, y a la vez como una labor creativa no sólo en el  sentido de que adopto normas jurídicas anteriores a las necesidades de la época sino también a la serie de disposiciones dictadas de nueva cuenta durante su reinado.

Con su muerte termina lo que se conoce como la primera vida del derecho romano.

A la labor jurídica de Justiniano se le conoce con el nombre de Hábeas Iuris Civilis, la cual esta compuesta por el Código, digesto, Instituciones y las Novelas.

La evolución del derecho romano después de Justiniano.

La legislación de Justiniano siguió rigiendo oficialmente en todo el Imperio de Oriente hasta su caída en el poder de los turcos en 1453.

En el siglo VIII se inicia de nueva cuenta las compilaciones oficiales. Con León III, el Isaurico se público la obra ECLOGA LEGUM (selección de leyes) en las que se encuentran disposiciones de materia matrimonia, esta obra fue abrogada por Basilio de Macedonia. Este emperador trato de fusionar en una sola obra  todo el Hábeas Iuris Civilis, labor que llevo a cabo su hijo León el Filosofo, a la cual se le conoce como BASÍLICAS. .

Antes de la caída del Imperio de Oriente Constantino Hermenópulo (1345) público un manual conocido como HEXABIBLO (seis libros), tomadas en mayor parte de la Basílicas .

 

DEL DESTINO DEL DERECHO ROMANO EN ORIENTE Y OCCIDENTE.

 

I- Destino del Derecho Romano en Oriente. Después de la muerte de Justiniano y aun en vida, todas las partes de su obra fueron objeto de traducciones. A pesar de su prohibición, hicieron también del Digesto un numero considerable de párrafos y verdaderos comentarios disimulados bajo el nombre de índices. Únicamente conocemos estos trabajos debidos a jurisconsultos del final del siglo VI y principios del VII, por citas o sumarios insertos en las basílicas. León III, publico la ley Isaurica contenía textos sacados de los de Justiniano y el régimen matrimonial. La obra Las Basílicas se compone de 6 partes y 60 libros, en cada materia, las basílicas reproducen las instituciones, el digesto, el código y las novelas. Entre las obras de Derecho Romano compuestas en oriente después de las Basílicas la mas celebre fue la de Constantino Hermenopulo, fue un manual Promptuarium, este presenta un resumen del derecho grecorromano contribuyendo a formar el derecho civil en Grecia.

 

 

Desarrollo el derecho de Justiniano en el imperio de oriente así como en el occidente después de la caída del imperio occidental

 

En el oriente, el estudio jurídico sufrió por el hecho de que Justiniano parece haber prohibido todo comentario al Digesto.  Afortunadamente, esta prohibición no fue aplicada con todo rigor, y paulatinamente cayó en el olvido.”‘ En los dos siglos siguientes, la actividad legislativa bizantina fue raquítica, pero los comentarios mejoraron en calidad e interés, como podemos ver por los fragmentos de ellos que sobreviven como glosas (scholia) insertadas en las Basílicas.  Durante el siglo VIII, los emperadores isaurios lanzan una ola legislativa, de calidad “popular”, muy distinta del clasicismo Justinianeo, quizás un movimiento reivindicador de los juristas “prácticos” dirigido contra el ambiente justinianeo de los juristas académicos.  La Ecloge (726) es un conocido exponente de este movimiento.  Pero menos de dos siglos después, bajo la dinastía de los macedonios, vino la reacción contra la “tonta palabrería” de los isaurios, y el espíritu justinianeo se impone de nuevo al derecho popular, bajo León el Sabio, hijo de Basilio el Macedónico.  Este nuevo movimiento culmina en las Basílicas (890), una condensación del Corpus iuris en sesenta libros, en la que se acaba con la tradicional división de la materia sobre Instituta, Digesto, Codex y Novella.  Contiene, además, interesantes glosas, obra de juristas que tenían aún acceso a obras clásicas, entre tanto perdidas para nosotros.  La edición principal es la del profesor Scheltema, de la Universidad de Groninga.  Las Basílicas, a su vez, fueron condensadas por el juez Harmenópulo, en una obra privada pero utilizada como si fuera oficial, el Hexábiblos (1345), y en esta edición abreviada de un resumen del Corpus iuris, el derecho justinianeo sobrevivió a los siglos de ocupación turca (que terminó en 1830).  De 1930 a 1940, los mejores juristas de la Grecia moderna trabajaron en el proyecto de un nuevo código civil griego, de espíritu justinianeo, al que incorporan muchas ideas de la pandectística alemana y varias innovaciones audaces.  Este código entró en vigor en 1946.  En otras partes del antiguo imperio oriental, el derecho musulmán ha sustituido la tradición justinianea.”

 

La escuela de Bolonia, el trabajo de los glosadores y de los comentaristas  y sus distinciones

 

Los Glosadores, Ultramontani y Posglosadores.

 Los Glosadores.- Antes del siglo XII, no existía un orden jurídico, sino que el derecho por lo general era localista, trival y consuetudinario, al haberse perdido la acción unificadora del derecho romano imperial. Pero al irrumpir nuevamente las autoridades centrales de la iglesia, el imperio y los reinos, cuyos controles invadieron todas las comunidades, surgieron los juristas profesionales como gremio, los cuales necesariamente requerían una preparación sistematizada, lo que origina las primeras escuelas de derecho, precisamente las universidades.

 

Este acontecimiento se da en el contexto de la guerra de las embestiduras, entre el papa Gregorio VII y el emperador de Sajonia Enrique IV. El papa había declarado la supremacía pontifica sobre la iglesia y la independencia de clero de la jurisdicción imperial, a lo que se opuso el emperador.

 

La legislación de Justiniano reemplaza al Edicto de Teodorico; en la Galia no fue conocido el derecho de Justiniano, siendo hasta entonces el Breviario de Alarico el que conservo su autoridad. En Francia se extendió el Derecho Romano lo mismo que en Italia, subsistió como ley, pero como ciencia deja de ser cultivada. Pero a partir del siglo XII se funda una escuela que extendió en toda Europa el interés por el Derecho Romano.

Escuela de los glosadores.

Los jurisconsultos de esta escuela estudiaron el Derecho Romano según las colecciones de Justiniano, cuyo conjunto, desde esta época, toca el nombre de corpus juris civilis, por oposición al corpus juris canonici. Buscan el sentido de dichos textos, comentándolos y añadiendo notas marginales o interlineales llamadas glosas.

Así a finales de siglo XI nació en Bolonia la escuela de jurisprudencia por iniciativa del monje Irnerio, quien había propuesto:

 

1.- Dar al estudio del derecho un carácter autónomo

2.- Estudiar el derecho romano en los textos genuinos y no en las exégesis.

3.- Establecer el significado verdadero de la compilación Justiniana y llevar a la práctica un ordenamiento completo Hábeas Juris.

 

La triple tarea fue realizada en la escuela de Bolonia de los Glosadores, logrando ir adaptando el derecho copilado por Justiniano a la actividad cotidiana de los tribunales.

A Irnerio se unirían los grandes juristas de la próxima generación: Búlgaro, Martino, Hugo y Jacobo. Pronto se convirtió la facultad de derecho de Bolonia en el gran centro internacional de estudios jurídicos, atrayendo de todos los países occidentales un total de 7000 estudiantes aproximadamente.

La siguiente generación de glosadores la integraron: Placentino, Vacario, Basanio y su discípulo Azo. La última generación la representó Acursio, quien con su gran glosa, ya puede sacar conclusiones.

 

Característica de la escuela de glosadores:

 

v  El Hábeas Juris es una obra sistemática, para comprender una cita, se requiere muchas veces de otra que se encuentra varios libros más allá contiene además muchas contradicciones.

v  Entre 1090 y 1230, los glosadores aclaran el Hábeas Juris y elaboran pequeños comentarios “glosas” con explicaciones etimológicas de ciertos términos, con indicaciones que permiten relacionar una cita con otra o salvar contradicciones. También escriben comentarios monográficos sobre ciertos títulos.

v  En su gran glosa, Arcusio compiló lo que consideró la cosecha más importante de la escuela.

 

2.- Los Ultramontani.- Entre la gran glosa y los Postglosadores se originó en la Universidad de Orleáns en el siglo XIII, la escuela de Ultramontani, con Jaques Révigny Juan Faber.

 

Se empeñaron en aplicar a problemas prácticos los principios de derecho romano. Esta actitud influyó Sino, quién fuera maestro de Bartolo, quién sería el máximo autor de la escuela de Posglosadores.

 

3.-Los Posglosadores.- Característica:

 

v  Sobre todo ofrecen un aspecto creativo, en oposición a los glosadores. Utilizaban las reglas encontradas para realizar nuevas creaciones, es gracias a ellos, que el derecho romano, ya analizado por los glosadores, pudo entrar a la práctica forense medieval.

v  Sin embargo, para llegar a dicho resultado, tuvieron que cometer algunos “fraudes” en su interpretación y realizar compromisos entre la práctica procesal medieval y el derecho justiniano, sacado del Hábeas Juris, a veces, lo que ni siquiera pudiere leerse.

 

Bartolo de Sassoferrato ( 1314-1357) , llegó a alcanzar los máximos honores de su época; sus obras dominaron durante siglos en sistema jurídico occidental: “ Bartolista “ era sinónimo de jurista, y la expresión “vender su Bartolo “ equivalía a retirarse de la práctica profesional.

Bartolo de Saxoferrato, busca la manera de hacer teorías. Pero en sus tratados abusa de las formas escolásticas, de divisiones y distinciones ingeniosas y casi durante dos siglos esta escuela que no supo sacar provecho de los trabajos de la época sobre los antiguos romanos, ejerció sobre el derecho una influencia funesta.

 

El movimiento de recepción del derecho romano.

Con la recepción, movimiento que señala grandes diferencias cronológicas y de intensidad de país a país, se inicia un nuevo capítulo en la historia del derecho continental.” Los principales países europeos, con Inglaterra del lado de mínima intensidad y Alemania del lado máximo, admitieron la influencia del Corpus iurisen su derecho positivo.

 

Un importante factor que favorecía la recepción fue la circunstancia de que en las universidades del mundo occidental, hasta fines del siglo XVIII, el derecho sólo se estudiaba en forma del Corpus iuris y sus comentarios y del derecho canónico.

 

Este movimiento ha tenido grandes ventajas para nuestra ciencia.  “Lo que un jurista en España había pensado ahorró, esfuerzos intelectuales al erudito alemán; el holandés continuaba construyendo. sobre. bases puestos por los franceses; la práctica de los tribunales italianos recibió el indudable influjo de. la jurisprudencia de todos los demás países.”  Gracias a la recepción, la ciencia jurídica salió de su confinamiento nacional, produciéndose el Usus modernus Pandectarum (o sea “la manera contemporánea de usar el Corpus iuris”), con famosos autores como Struvio, Stryckio, Lau terbach y el industrioso Glück, con su comentario (inacabado) al Digesto, en 63 volúmenes.

En cuanto a Alemania, hasta Bismarck, padeció una dispersión política en diversos Estados, grandes y pequeños, lo cual condujo, durante la Edad Media, a una gran variedad de derechos locales, además de la diversificación del derecho. según las clases sociales.

En 1495, el tribunal imperial confirmó la ya existente. penetración del derecho Justiniano. en Alemania, reconociéndolo como derecho común, es decir, como derecho que valdría, siempre y cuando no se opusiera a alguna disposición particular.  Sin embargo, este derecho particular, generalmente de origen germánico, era de interpretación estricta y su contenido debla ser comprobado de manera totalmente convincente -cosa difícil, ya que no se registraron en Alemania las costumbres jurídicas, como se hizo en Francia-.

 

. En Francia, el sur del país había vivido de acuerdo con el derecho romano, sin interrupción, desde que fue conquistado por Julio César.  A partir de la caída del imperio de occidente, el derecho romano era allí conocido, sobre todo, a través del Breviario de Alarico, el Brachylogus, las Exceptiones (Florilegio) de Petro y un extracto del Código de justiniano, Lo Códi (en lengua provenzal), obras romanistas de muy modesta erudición jurídica.  El norte recibió una fuerte influencia del derecho consuetudinario germánico, en parte codificado posteriormente (primero, por particulares, como las Coútumes de Beauvaisis, luego, por iniciativa de la Corona, como la Coútumede París, 1510).

 

Sin embargo, poco a poco el derecho romano se infiltra desde el sur hacia el norte, ayudado por el prestigio de grandes postglosadores franceses (Placentino, de Montpellier), humanistas (Cuyacio) y sistematizadores como Donelo, Dumoulin y más tarde, Pothier.  El Código civil de Napoleón recogió finalmente elementos del derecho romano y de las Coútumes.

 

Holanda aprovechó la translatio studii provocada por el éxodo de tantos eruditos franceses, exiliádos a causa de su protestantismo, y llegó a ser el centro del estudio romanista durante los siglos XVI y XVII, como ya hemos mencionado.

 

En cuanto a España, desde su conquista por los romanos, durante las guerras púnicas, o más exactamente, desde su pacificación en tiempos de Augusto, había gozado del régimen jurídico romano, y aun después de la invasión de los visigodos, cuando menos los ciudadanos romanos que vivían en España conservaron su propio derecho, codificado -como ya hemos visto- en el Breviario de Alarico.  Sin embargo, las disposiciones del derecho romano que no estaban incorporadas a este código, no fueron reconocidas en la práctica de los tribunales.  Entre tanto, los visigodos vivían bajo el Codex Euricianus de 470, de derecho germánico.  En 654, el rey visigodo Recesvinto promulgó el Fuero Juzgo o Liber iudicum, válido para romanos y bárbaros, con un contenido germánico mezclado con elementos romanistas, que abrogó formalmente el Breviario de Alarico, aunque éste sobrevivió de hecho.

 

Entre 1256 y 1263, Alfonso el Sabio elaboró, como código orientador, “platónico”, las famosas Siete Partidas, inspiradas en la escuela de Bolonia.  Un siglo después, esta obra llega a ser derecho supletorio (1348).  Contiene, en gran parte, derecho romano, combinado con algunos elementos de derecho canónico y germánico.  Además de las Partidas, de carácter romanista, encontramos en España el derecho Justinianeo. que influye a través de los estudios universitarios, y poco a poco llega a ser derecho supletorio en caso de silencio de leyes especiales y de las Partidas.  Además del Corpus iuris, hallamos, desde 1449, los comentarios de Bártolo y Baldo (como los de Juan Andrés y Panormitano) en calidad de derecho supletorio.

 

El periodo humanístico jurídico.

El derecho romano llegó a ser común en toda Europa continental, mediante un movimiento de diversas recepciones, cuya historia detallada está todavía por escribirse.” Sin embargo-, no faltaban fuerzas que actuaban para privar al derecho romano de este carácter de derecho europeo fundamental.

Así, el rey francés lo vio con malos ojos, como “imperialismo cultural” de su adversario, el emperador alemán.  El Papa desconfiaba del derecho romano por ser un sistema competidor del derecho canónico (Honorio III hizo prohibir la enseñanza del derecho romano en la Universidad de Paris, en 1219, medida en la que también se encuentran las huellas digitales del rey francés, y que provocó un éxodo de estudiantes hacia Bolonia).  También los defensores de la independencia local se opusieron al influjo del derecho romano (las Cortes en España, por ejemplo).  Debemos mencionar también la actitud de los humanistas, de los racionalistas, de los nacionalistas de la escuela histórica, y, finalmente, de los apologistas y paladines del movimiento codificador.

El humanismo jurídico.  Los humanistas franceses (Cuyacio -1522-1590- y su escuela) querían estudiar el derecho romano “estéticamente”, sólo por su interés histórico o sociológico, y por sus aciertos dogmáticos, pero sin tratar de aplicarlo a la práctica forense de su tiempo.  Esta tendencia filológico-crítica se designaba como mos docendi gallicus, y floreció en la Escuela de Bourges, fundada por Budeo, el filólogo-jurista, Alciato de Milán y Viglio ab Aytta, de Holanda, con representantes como el ya mencionado Cuyacío, Jacobo y Dionisio Godofredo, el sistemático Donelo (1527-1591), Antonio Favre (1557-1624), cazador de interpolaciones, y el pintoresco Hotomano, enemigo personal de Justiniano y de Triboniano, que propone codificaciones modernas en vez del Corpus iuris, del que es un crítico incansable.  Otro centro humanista era Lovaina (con Mudeo).  Más tarde, esta corriente humanista se transforma en la escuela holandesa, de la “jurisprudencia elegante” (S.  XVI-XVII).

En cuanto al racionalismo jurídico, o jusnaturalismo racional, si la base del derecho es la razón humana, como pretendían varios autores del Renacimiento y de los siglos siguientes, no deberíamos aspiramos en un derecho autoritario, tradicional e importado.  Sin embargo, los racionalistas no fueron, generalmente, hostiles al derecho romano.  Muchos de ellos opinaban precisamente que éste, como ratio scripta, se acercaba bastante al derecho derivado de la razón misma que ellos estaban buscando.  Así Grocio, Heineccio,,Lebniz y otros fueron,.a la’ vez que racionalistas, admiradores del Corpus iuris.

 

Tampoco el nacionalismo: jurídico fue siempre incompatible con el estudio del derecho romano.  Incluso se decía partidaria del. romanisino la muy nacionalista escuela histórica de Alemania del siglo XIX, lo que no deja de ser un caso singular.  Había nacido ésta como reacción contra el derecho natural abstracto de carácter ya racionalista, ya teológico, y sostenía que no puede haber un derecho abstracto, natural, generalmente válido; el derecho nace y crece con el pueblo, como el idioma.  Si esto es verdad, un derecho surgido y desarrollado bajo otro cielo y como producto de otra raza no debería ser el derecho común de países nórdicos -como Alemania.  Sin embargo, la escuela histórica llegó a ser una poderosa aliada del derecho romano en su lucha contra el movimiento codificador, ya que (después de gran precursor Hugo, de Gotinga) el jefe de aquélla, F. C. von Savigny (1779-1861; ya famoso a los 24 años como autor de su revolucionario tratado sobre la posesión, de 1803), situado entre el clasicismo de su origen aristocrático y el romanticismo de su época (corriente a la que estaba muy ligado como amigo de los hermanos Grimm y pariente  de Brentano, por su esposa), se convirtió en un ferviente admirador del derecho justinianeo.

 

Savigny contribuyo a la profunda cultura romanista que caracterizo a la Alemania del siglo pasado, con su Sistema del derecho romano actual  ( 1840-1849), y su Tratado de las obligaciones (1851/3).

Renacimiento del  derecho. La escuela histórica.

En el siglo XVI, se vio reflorecer, con las letras latinas griegas, al estudio de la jurisprudencia. Esta escuela no se sujeto mas al examen, a menudo estéril, del texto de la ley. Extrae de todas las fuentes donde puedan enseñarla, sobre la lengua y las costumbres de los Romanos. Los jurisconsultos que se colocaran a la cabeza fueron Cujas y Doneau.

– Nueva escuela histórica: En esta escuela se escogieron a los mejores sabios en primer lugar esta Savigny. Emprendieron la tradición de nuestros grandes jurisconsultos del siglo XVI. Sus trabajos y los de los romanistas alemanes han sido una luz incomparable sobre la Historia y el Derecho Romano.

 

La forma como el procedimiento codificador quito paulatinamente al derecho romano su carácter de derecho positivo.

Ni el humanismo, ni el jusnaturalismo racionalista o la escuela histórica con su nacionalismo, hablan logrado despojar al derecho romano de su carácter de derecho positivo.  Este resultado. se debió, finalmente, al movimiento codificador.  Los códigos modernos pretenden ofrecer un sistema hermético, sin lagunas, que contenga soluciones para todos los casos que puedan presentarse en la práctica (fijando de antemano los métodos de integración e interpretación que deben seguirse en caso de omisiones o falta de claridad en los textos de los códigos) ; por tanto, el derecho privado, una vez en código, no necesita ya la ayuda del Corpus iuris.  Esto, salvo, tal vez, en el supuesto de que el código se refiera, para fines de integración o interpretación, a los “principios generales del derecho a los cuales pertenecen, especialmente en nuestra parte romanista del mundo, los principios manifestados expresa o implícitamente en el Corpus iuris.

El movimiento codificador se inició en el centro de Europa, durante el siglo XVIII.  Su primer resultado importante fue el Código de Prusia (1794).  Esta corriente llegó a un punto culminante don el Código de Napoleón (1804), que fue imitado por muchos países.  Su más significativo fruto tardío fue el Código Alemán (1900), que también dio lugar a un grupo de códigos inspirados en él.

 

Después de haber sido de gran ayuda en la formulación de una buena parte del contenido de estos códigos, el derecho romano pudo retirarse del campo del derecho positivo, con la salvedad arriba expuesta.  Actualmente, el Corpus iuris conserva sólo un carácter de código supletorio en Cataluña, Navarra, Aragón y unas cuantas regiones más, mientras que en Sudáfrica mantiene una posición más fundamental.  Se utiliza allí, empero, más bien el comentario de Voctius al Corpus iuris, que el derecho justinianeo en su forma original.

 

 

Las principales direcciones de al investigación romanista moderna.

Puesto que el derecho romano ya no es directamente positivo, no hay necesidad de interpretar el Corpus iuris como un solo bloque homogéneo a la manera de los pandectístas del siglo pasado.  Así, pues, los romanistas de este siglo, continuando más bien la tradición humanística, han reintroducido una tercera dimensión histórica en la investigación del derecho romano, después de separar dentro del Corpus íuris lo bizantino y lo romano, analizando las interpolaciones y los glosemas, siguiendo las vicisitudes del derecho romano a través de la Edad Media y los siglos siguientes, y mediante la búsqueda de los orígenes del derecho romano, así como del análisis del preclásico y de las influencias de otros antiguos sistemas mediterráneos, como el derecho griego, el egipcio, el asirio y el babilonio.  De este modo, la parte histórica del romanismo empieza a convertirse en una historia general del derecho de occidente.  También la sociología y arqueología jurídicas ocupan un importante lugar en esta corriente neohumanista de nuestra ciencia.

La acentuación de los temas históricos, dentro de la romanística moderna, no siempre hace justicia al aspecto dogmático del estudio romanista.  Sin embargo, precisamente éste es muy importante para la enseñanza del derecho romano en nuestras Facultades de Leyes, y puede contribuir con eficacia a la formación del jurista contemporáneo.  Por una parte, el neohumanismo ha hecho de la ciencia romanista una rama muy difícil, esotérica, casi cabalística, de la cultura jurídica.  Pero, por otra, ha disminuido el interés práctico que esta disciplina podía tener para el abogado contemporáneo.  Como dice Koschaker, el abogado del siglo XIX podría sacar todavía gran beneficio práctico de la lectura de obras pandectistas a que se dedicara en sus ratos de ocio; en cambio, el moderno, si hojea una revista de derecho romano, encontrará complicados análisis de cuestiones filológicas o arqueológicas.  Al fin, irritado, cerrará la revista y se dedicará a una lectura más interesante para él.

El código alemán de 1900 hizo perder al derecho romano el último territorio importante donde podía valer como derecho positivo (sensible capitis deminutio del romanismo), por otra, el entusiasma neohumanista de muchos estudiosos complicó excesivamente nuestra disciplina.  A estos dos factores desfavorables debemos añadir otros más:

a) Los socialistas y otros elementos progresistas miran con frecuencia el derecho romano con profunda desconfianza.

b) El anticlericalismo de algunos países perjudica al estudio del latín (típica aberratio ictus), lo cual, a su vez, disminuye el número de posibles candidatos a la investigación romanista.

Actualmente, continúan siendo Alemania e Italia los grandes centros de la investigación romanista.

Las fundamentales manifestaciones de la influencia que el derecho romano ha ejercido en los sistemas jurídicos modernos.

INFLUENCIA DEL DERECHO ROMANO EN LOS SISTEMAS POSITIVOS MODERNOS.

Expongamos aquí un programa general de la influencia del derecho romano sobre los diversos sistemas nacionales del derecho civil.

En algunas partes del actual territorio neo-romanista encontramos, no una codificación civil, sino un sistema coherente de precedentes judiciales (“case-law”).  Este es el caso en Escocia, donde el derecho romano penetró desde la Edad Media (primero, mediante el derecho canónico, que contiene mucho de romano; y, luego, por el estudio directo del derecho romano que hicieron los juristas escoceses en Francia y en Holanda).  En la unión con Inglaterra, de 1707, Escocia logró conservar su propio sistema jurídico, pero las guerras napoleónicas interrumpieron la tradición de los juristas escoceses de estudiar en el continente, y ahora la evolución del derecho en Escocia está cada vez más influida por el sistema anglosajón.

También en Sudáfrica,. el sistema jurídico desarrollado por precedentes judiciales, se inspira, desde la colonización holandesa, en el derecho romano, reinterpretado por Hugo Grocio (1583-1645), Vinnio (15881657), Bynkershoek (1673-1743) y sobre todo Juan Voet (1647-1713).  Sin embargo, también allí hay una creciente infiltración del derecho anglosajón.  Lo mismo puede decirse de Ceilán.

En los demás países neo-romanistas, el derecho privado ha sido codificado.  Los códigos respectivos se inspiraron, en parte, en el Corpus iuris, en parte en sus reinterpretaciones y comentarios (Las Siete Partidas, Domat, Pothier, los pandectistas alemanes) o en códigos neo-romanistas de otros países (asi, el Código de Napoleón y el código civil alemán dieron origen a grupos de códigos imitadores).  En los países de derecho codificado, en caso de vaguedades, contradicciones o lagunas en las codificaciones, el Corpus iuris conserva cierta importancia en la discusión forense.

Las codificaciones neo-romanistas pueden dividirse en dos grupos:

a)   Los códigos romanolatinos, que, a su vez, se subdividen en los de füiación ibérica (Portugal, varios países iberoamericanos) y los de filiación napoleónica (Francia, Holanda, Haití, República Dominicana, Provincia de Quebec, Luisiana, etc.).

b)      Los códigos romanogermánicos, que, a su vez, se subdividen en:

1.      El austríaco de 1811, breve y abstracto.

2.      El alemán de 1900, científico y técnico, código que ha tenido una influencia comparable a la del Código de Napoleón (Japón, Brasil, Unión Soviética -código de 1922-, China y Grecia).

3.   El suizo de 1912 (Huber), sencillo y popular, imitado casi ‘mtegramente por Turquía.

Menos visible es la influencia romanista en los derechos escandinavos, que muestran, aún hoy, un carácter bastante autóctono.

 

En la parte anglosajona del mundo (es decir, Inglaterra; los Estados Unidos, menos Luisiana; Canadá, menos la provincia de Quebec; y Australia), la influencia del derecho romano es reducida.  Los esfuerzos de Vacarius, quien daba clases de derecho romano en Oxford, hacia 1150, se estrellaron contra la resistencia de los ‘ juristas ingleses, y su resumen del Corpus iuris, el Liber pauperum, fue quemado.” Sin embargo, algo de su enseñanza quedó, y el primer tratado medieval de derecho anglosajón, las Costumbres y Leyes de Inglaterra, de Bracton (1250) contiene mucho derecho romano, ecos de Vacario pero también citas directas de Azo, el jefe de la escuela de Bolonia, una generación antes.” Además, a través de la segunda rama del derecho anglosajón, la “equity”, ideas canónicas y romanistas hicieron sentir su influjo en el derecho positivo inglés.  Aunque no hubo una verdadera recepción, sí podríamos hablar de cierta “metamorfosis por contacto” y, en la acertada frase de von Schwering,” estos escasos elementos romanistas sirvieron a Inglaterra como inoculación profiláctica que la inmunizó contra la futura enfermedad de la recepción.  De este modo se convirtió Inglaterra en la cuna del segundo sistema jurídico que produjo la cultura occidental: el derecho anglosajón.  Durante el Renacimiento, los reyes de la casa de Tudor quisieron introducir el derecho romano en su reino, pero encontraron un eficaz adversario en Coke.  Si esta tentativa de penetración fracasó, no puede decirse lo mismo respecto a la influencia que, dos siglos después, tuvo la pandectística alemana en el pensamiento jurídico inglés y en el derecho positivo.

 

En cuanto al grupo de códigos iberoamericanos, podemos distinguir:

a) Algunos países que han adoptado el derecho romano a través de la versión napoleónica (Haití, República Dominicana, Bolivia) o a través del código italiano de 1865 (Venezuela).

b)      Otras naciones que han adoptado el derecho romano a través del español (Cuba, Panamá, Puerto Rico, Honduras).

c)      Países que mezclan la influencia francesa, la española y la alemana, con elementos de inspiración propia (México, Chile, Argentina, Perú).

d) El Brasil, donde la influencia germanorrománica equilibra la romanolatina.

e)   Otros paísesque simplemente han adoptado, con algunas modificaciones, los códigos de otras naciones iberoamericanas (Ecuador, Colombia y El Salvador, que pertenecieron fieles al excelente Código civil de Chile, obra de Andrés Bello; Paraguay, que siguió el código de Argentina).  Esta actitud es, a veces, preferible al experimento por puro afán de originalidad.

Aunque estos países pertenecen indudablemente a la familia romanista, encontramos en ellos también, a veces, alguna influencia del derecho anglosajón, como el fideicomiso, inspirado mucho más en el “trust” inglés que en el fideicomiso romano.

 

 

DEL DERECHO ROMANO – SU UTILIDAD.

El derecho romano es el conjunto de los principios de derecho que han regido la sociedad romana en las diversas épocas de su existencia. Desde su origen  hasta la muerte de Justiniano. Después de haber formado durante los siglos la legislación de una parte de Francia ya no es susceptible después de la promulgación del Código Civil.

Por que el estudio de la legislación romana es todavía útil:

Tiene utilidad histórica. El derecho actual tiene por origen las costumbres y el derecho romano. El código civil era considerado como la ultima palabra del derecho y las dificultades practicas que hizo preocuparon al jurista. La enseñanza se reducía al comentario árido de los textos y la jurisprudencia pudo formar practicas que aplicasen a la ley, pero no jurisconsultos que supieran derecho.

 

El derecho romano debe ser estudiado como un modelo, las aplicaciones que se hicieron por los jurisconsultos se distinguen por una lógica notable y una gran delicadeza de análisis y deducción.

El derecho romano constituye el fondo de las legislaciones de Europa; el derecho Alemán es originado de la mezcla del derecho germánico y del romano; España ha pedido prestadas sus leyes al derecho romano y al canónico, e Italia. Los redactores del código civil de 1865 se inspiraron en las leyes romanas. Este es el lazo que une a las nuestras con las diversas legislaciones.

En Roma los ciudadanos estaban inclinados para la practica del derecho: este es el efecto de su inclinación natural y de su sistema de organización judicial.

 

 

CUESTIONARIO DE DERECHO ROMANO  (NUMERO 2)

1.- Como se da la evolución  histórica del imperio.

2.- Quienes formaron el primer y segundo  triunvirato

3.- Que diferencias existió entre la época agustiniana, el principado y la autocracia, por las que atravesó el imperio romano.

4.- Cuales fueron los cambios más significativos en los aspectos económicos, sociales y religiosos durante el imperio romano.

5.- Cuales fueron las reformas que introdujeron Constantino y Dioclesiano, y como influyeron en el aspecto jurídico.

6.- Cuales fueron las reformas en el aspecto jurídico. que introdujeron Constantino y Dioclesiano.

7.- Por que motivos se dividió el imperio romano en oriental y occidental.

8.- En que consiste la evolución histórica del imperio Bizantino.

9.- Que características reviste el derecho clásico.

10.- Que características reviste el derecho  posclásico

11.- Cual es el concepto de historia externa del derecho romano.

12.- Cual es el concepto de historia interna  del derecho romano

13.- Cuales son las fuentes formales del derecho romano

14.- Que es la costumbre

15.- Que son las leges rogatae

16.- Que es la prescriptio en las leges rogatae

17.- Que es la rogatio  en las leges rogatae

18.- Que es la sanctio en las leges rogatae

19.- Que son los los plesbicitos

20.- Que son los senadoconsultos

21.- Que son los edictos de los magistrados

22.- Que es la jurisprudencia .

23.- Que son las constituciones imperiales.

24.- Que es la edicta en las constituciones imperiales.

25.- Que es la mandata en las constituciones imperiales

26.- Que es la decreta  en las constituciones imperiales

27.- Que es la rescripta  en las constituciones imperiales

28.- En que consisten las fuentes reales  del derecho romano.

29.- En que consisten las fuentes  históricas del derecho romano

30.- Cuales es la función de los jurisconsultos y cuales son los más relevantes .

31.- Cual es la distinción entre la escuela proculeyana y la sabiana.

32.-  Cual es la escuela clásica.

33.-  Que es la ley de citas

34.-  Que son las  leyes romanas bárbaras

35.- Que es el CURPUS IURIS CIVILIS y de que parte se integra.

36.- Que contiene el Código de Justiniano

37.- Que contiene el digesto.

38.- Que contiene las Novelas.

39.- Que contiene las Instituciones

40.- Cual es la labor legislativa de Justiniano.

41.- Por que es importante la obra de Justiniano.

42.- Cual fue la evolución del derecho romano después de Justiniano.

43.- Que contiene el epitome de Iuliani

44.- Que contiene el Authenticum Corpus Novellarum

45.- De que Trata el Ecloga Legum

46.- Que son las Basílicas

47.- Como se desarrollo el Derecho de Justiniano en el imperio de oriente así como en el occidente después de la caída del imperio occidental.

48.- Que distingue a la escuela de Bolonia, con el trabajo de los glosadores, así como el de los comentaristas.

49.- Que son los ultramontani

50.- Que trabajo realizaron los posglosadores.

51.- Que función desempeño la escuela de los bartolistas y quien es su mayor exponente .

52.- Que es el periodo humanístico jurídico.

53.- Cual es la posición del derecho romano como históricamente se ha manifestado.

54.- De que forma se quito el procedimiento codificador al derecho romano  el carácter de derecho positivo.

55.- Cual es la influencia del derecho romano en los sistemas jurídicos modernos.

 

 

 

Acerca de Héctor Valadez
Estudiante de Historia que ya estudió Derecho, Filosofía y Psicología. Profesor de Geografía, Historia y Formación cívica y ética en el Centro Educativo Juan Sebastián Bach

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